«Gunpowder Politics Must Stop», es el título de un artículo que publicó la revista «Collier’s Weekly Magazine» de New York, en su edición del 5 de marzo de 1904 sobre los conflictos políticos de la época y de la injerencia de Estados Unidos en la República Dominicana con motivo de la deuda que tenía pendiente con la compañía norteamericana San Domingo Improvement Co., de la que el gobierno de los Estados Unidos pasó a ser representante en virtud del Protocolo de enero de 1903. También se refiere al incidente ocurrido en Pajarito (Villa Duarte) el 11 de febrero de 1904, al que los norteamericanos denominaron “Santo Domingo Affair”. Este interesante artículo fue localizado en los archivos de la citada revista por el amigo Jorge Serraty, quien también participó en la traducción al castellano.
Texto del artículo:
“Los intereses estadounidenses deben ser protegidos en la pequeña y conflictiva Santo Domingo, que no puede cuidar de sí misma. El anuncio de una fuente aparentemente autorizada de que Estados Unidos probablemente intervendrá en los asuntos de Santo Domingo, sumida en la anarquía, vendría como un rayo de sol a través de cielos oscuros para aquellos que tienen grandes intereses comerciales en ese país de continua insurrección.
Observación: En la época había, en la República Dominicana, importantes inversiones e intereses de inversionistas estadounidenses, principalmente en la industria azucarera establecida en San Pedro de Macorís. Además, a esa fecha (5 de marzo de 1904) ya se encontraba deliberando en Washington, un Jurado constituido por tres jueces en virtud del Artículo I del “Protocolo de Enero de 1903”, suscrito por el gobierno de Horacio Vásquez con el de los Estados Unidos el 31 de enero de ese año, con la finalidad de establecer plazos, cuotas y garantías para el pago de la deuda que el Gobierno dominicano tenía pendiente con la compañía norteamericana San Domingo Improvement Co., representada por el gobierno de los Estados Unidos. El fallo de dicho Jurado (Tribunal Arbitral) fue emitido (Laudo Arbitral) el 14 de julio de 1904.
Continúa en artículo:
“Los mejores elementos de los dominicanos -es decir, aquellos que no se dejan llevar por la política de la pólvora de su país- han buscado durante mucho tiempo la influencia benéfica de la injerencia norteamericana en los asuntos de la República, y la seguridad de las vidas y propiedades norteamericanas, que exige acciones drásticas. Por tanto, ha sido un orgullo para el dominicano que, cualquiera que fuese la condición de su país, siempre se respetaron las vidas y los bienes de los extranjeros. Pero esto ya no es así, como lo han demostrado los acontecimientos recientes. Los revolucionarios, bajo el mando del general Juan Isidro Jimenes, han cometido recientemente muchos actos evidentes contra los intereses norteamericanos, algunos de los cuáles fueron el asesinato del maquinista Johnston de la cañonera Yankee, el tiroteo contra el vapor New York de la línea Clyde, y el robo y matanza de ganado en el rancho de la compañía Bartram de Nueva York.
Observación: A finales del siglo XIX y principios del XX, los hermanos Bartram (Bartram Brothers), junto con Hugh Kelly & Co., fueron figuras clave en el desarrollo y consolidación de la industria azucarera dominicana, especialmente en San Pedro de Macorís, financiando proyectos de desarrollo en el transporte de la caña, así como en otras áreas. Durante la década de 1890, el Ingenio Consuelo recibió las primeras locomotoras y vagones, y se construyó el primer tramo de vía férrea. Esto marcó un período de expansión y modernización para la industria azucarera en la región, impulsada por la inversión extranjera. En resumen, Bartram Brothers fue una importante empresa estadounidense que invirtió en la industria azucarera dominicana, particularmente en el Ingenio Consuelo, contribuyendo significativamente a su desarrollo y expansión en ese período (IA). En 1910 la compañía Bartram Brothers adquirió el ingenio Consuelo y lo vendió a la compañía Cuban Dominican Sugar en 1920.
Continúa el artículo:
“El gobierno de Morales está prácticamente en quiebra y, a pesar de su declarada intención de proteger el comercio y la propiedad de extranjeros, es materialmente incapaz de cumplir con esta obligación primordial del gobierno. Aunque los insurrectos están dispersos por todo el país, y el general Jimenes está en Montecristi, que está muy lejos de Santo Domingo, la Capital, la mayor amenaza proviene de las fuerzas rebeldes en El Pajarito, que está directamente al otro lado de la bahía de la ciudad de Santo Domingo (1). La reconocida desesperanza de su causa probablemente los ha llevado a su actual actitud desesperada. Se ha insinuado que sus ataques a los intereses estadounidenses se han realizado con vistas a obtener resultados tales como la intervención de los Estados Unidos. Sin embargo, esta teoría es poco razonable ya que nada podrían ganar con esa acción en vista del reconocimiento oficial del Presidente Morales por parte del Departamento de Estado. (2)
Observaciones:
1-El gobierno y los partidarios de Juan Isidro Jimenes estaban en guerra desde el 15 de diciembre de 1903, cuando los jimenistas, que eran parte del Gobierno Provisional de “La Unión”, rompieron sus vínculos y se levantaron en armas.
2-Aunque Morales asumió la Presidencia el 25 de noviembre de 1903, su gobierno no fue reconocido por el gobierno norteamericano sino hasta el 20 de enero de 1904 (56 días después de asumir la Presidencia y 20 días antes del bombardeo a Pajarito), luego de que aceptara los términos del Protocolo de Enero de 1903, suscrito en esa fecha por el gobierno Provisional de Horacio Vásquez con el de los Estados Unidos, sobre el cual ya se deliberaba en Washington desde mediados de noviembre, donde un Jurado de tres jueces, dos de los cuáles habían sido designados por el gobierno de Woss y Gil, cuando éste fue intimidado por el Encargado de Negocios norteamericano, William F. Powell, con romper relaciones e intervenir el país militarmente si no aceptaba los términos del Protocolo firmado por Vásquez en enero de 1903.
Continúa el artículo:
“Por otra parte, sin cuestionar las buenas intenciones y la integridad del Gobierno de Morales, es evidente que éste no está en condiciones de salvaguardar las vidas de los estadounidenses que viven dentro de su territorio. Pero la primera preocupación de un gobierno dominicano, cuando es asediado por rebeldes, es su autoprotección. Así sucede en el presente caso. Con dificultades financieras y mal equipado, el ejército del presidente Morales se ve limitado en su ámbito de operaciones a la Capital, pues de su resistencia contra el enemigo depende su permanencia en el cargo. El ataque al vapor New York por parte de los insurrectos podría explicarse por el hecho de que en su último viaje hacia el sur transportaba armas y municiones para el Gobierno. Los alborotadores probablemente intentaron apoderarse del preciado cargamento de este vapor.
Observación: El presente artículo fue publicado por la revista semanal Collier´s, de Nueva York, el 5 de marzo de 1904. Los términos contenidos en éste fueron evaluados veintidós días después del bombardeo de los buques norteamericanos en Pajarito, pero en el momento de la acción se entendía que era una acción militar de los Estados Unidos contra la República Dominicana, ya que dichos buques hicieron presencia en aguas dominicanas para escarmentar por la muerte del maquinista del Yankee, pero el incidente ocurrió cuando algunos disparos de los revolucionarios, que se encontraban en la meseta alta de Pajarito, hicieron impacto en el buque mercante New York, que en la ocasión estaba siendo custodiado hacia el puerto de Santo Domingo por una lancha del USS Columbia, la cual también fue alcanzado por algunos disparos, reaccionando con el desembarco de marinos y el bombardeo del área donde se encontraban los atacantes, como se puede apreciar en el informe “Santo Domingo Affair”, que puede encontrarse en la web.
Texto original del artículo en la revista “Collier’s Weekly Magazine” del 5 de marzo de 1904..


Fotos del funeral del maquinista J.C. Johnston, de la cañonera norteamericana “Yankee”.

Traducción de la nota al pie de la foto: “FUNERAL DEL MAQUINISTA J. C. JOHNSTON, U. S. N., MUERTO POR INSURGENTES EN SANTO DOMINGO».
“Mientras la cañonera del U.S.N. (U.S. Navy) «Yankee» estadounidense, de la Escuadra del Caribe, estaba estacionada en el muelle de Santo Domingo, fue atacada a tiros por un grupo de revolucionarios, y el ingeniero J. C. Johnston murió. Este es solo uno de los muchos crímenes por los que los Departamentos de Estado y de la Marina están a punto de pedir cuentas al Gobierno y al pueblo de Santo Domingo. Al funeral del maquinista Johnston, celebrado en tierra, asistieron los oficiales y soldados de la escuadra estadounidense, así como las autoridades civiles y militares de Santo Domingo”.

Texto al pie de la foto: “UN TERCIO DE LA MARINA DOMINICANA. La flota de Santo Domingo consiste en tres pequeñas cañoneras. Esta es una de ellas, la “Presidente”. La colina detrás es Pajarito, desde donde dispararon y mataron el ingeniero del crucero americano “Yankee”.