Morales – El Roosevelt de Santo Domingo (1905).

Nos complace exponer a nuestros lectores, en este espacio, un artículo publicado en la página «HistoriaRD-Serraty.com» administrada por el investigador dominicano radicado en New York, Jorge Serraty que, aunque bastante extenso, ofrece una lectura muy edificante, igual que los comentarios y observaciones del administrador de la página. Este artículo escrito por el periodista norteamericano Rutherford Corbin, que fue publicado en la prensa de Estados Unidos en 1905 con el título supra indicado, es relativo a la gestión del expresidente dominicano Carlos F. Morales Languasco en esa época. Agradecemos al señor Serraty su anuencia a nuestra solicitud para tomar el presente artículo de su página y publicarlo de manera íntegra en la nuestra, por la importancia de su contenido para el propósito de esta página. A continuación el contenido íntegro del artículo.

Carlos Danilo Morales Miller (Administrador).

TÍTULO: Morales – El Roosevelt de Santo Domingo (1905).

Introducción:

Éste reportaje publicado en abril de 1905 ofrece un singular retrato del presidente Carlos F. Morales Languasco en uno de los períodos más convulsos de la historia dominicana. Rutherford Corbin, su autor, lo compara desde el propio título con el presidente Theodore Roosevelt y destaca su carácter reformista, su energía política y la capacidad que demostró para abrirse camino entre las revoluciones, alianzas y constantes luchas por el poder que siguieron a la muerte de Ulises Heureaux. El artículo recorre la trayectoria de Morales desde su juventud y exilio hasta su ascenso a la Presidencia, y resalta especialmente su empeño por poner fín a los años de guerra y establecer una paz permanente.

Aquí se reconocen las enormes dificultades bajo las cuales gobernaba y el valor de sus esfuerzos por encaminar al país hacia una mayor estabilidad. Al mismo tiempo, el corresponsal elogia abiertamente sus cualidades personales y políticas, destacando el prestigio y la eficiencia que había alcanzado en medio de circunstancias extraordinariamente adversas, por lo que el texto en sí constituye un valioso testimonio contemporáneo sobre la figura de Morales y sobre la compleja realidad política de la República Dominicana a principios del siglo XX.

Jorge Serraty


Morales— The Roosevelt of Santo Domingo

By Rutherford Corbin, special correspondent for the American press.

PRESIDENTE CARLOS MORALES, EL HÁBIL GOBERNANTE DE LA REPÚBLICA DE SANTO DOMINGO. — T. C. Muller.

FUERZA MILITAR DEL GOBIERNO DE SANTO DOMINGO.

ANTIGUAS FORTIFICACIONES Y LOS TIPOS DE TROPAS QUE PERMITEN AL PRESIDENTE MORALES MANTENERSE EN EL PODER.

Fotografiado por nuestro fotógrafo de planta, T. C. Muller, durante una visita reciente a Santo Domingo.


SANTO DOMINGO, 10 de abril de 1905.

Cuando le dije al presidente Morales que, si escribía sobre él, lo haría bajo el título que aparece arriba, se mostró encantado y así me lo manifestó. Ya le habían hablado antes de la semejanza entre el señor Roosevelt y él mismo, y nada le produce mayor satisfacción de que se mencione ésto, pues es un gran admirador de las características del presidente de los Estados Unidos y ha estudiado detenidamente su trayectoria. Cada uno de los dos hombres a los que me refiero llegó repentinamente a ocupar un lugar destacado en la vida política de su país y cada uno de ellos “dio la talla” hasta un punto completamente inesperado para sus enemigos y como una agradable sorpresa para sus amigos. Para ser dominicano, Morales es incluso más partidario de la “reforma” y de la “vida política intensa” que Roosevelt entre los americanos. Acusado de haber recurrido a todos los medios —incluso a todos los delitos contemplados en el código— para obtener su posición, ha anunciado que la abandonará al terminar el presente período. Lo que dicen sus opositores, primero en el campo de batalla y ahora en el terreno de las intrigas, no es muy diferente de lo que podría haberse escuchado en ciertos otros lugares hace aproximadamente un año. En Santo Domingo, un sector está ahora con el Presidente aunque estuvo contra él en el campo de batalla, y sus propios antiguos partidarios se muestran a veces tan poco entusiasmados con la distribución de los beneficios del poder que, entre los políticos, se le llama “un hombre sin partido”.

PALACIO DE GOBIERNO EN LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO. — T. C. Muller.

Su vida familiar, hasta donde puede saberse, contrasta agradablemente con la que suele encontrarse entre los dominicanos que alcanzan poder y prosperidad. Nació hace unos treinta y ocho años, de padres acomodados, aunque ni influyentes ni ricos. Se consideró una gran fortuna que pudiera ingresar al sacerdocio, y se pensaba que éso era prácticamente todo a lo que tenía derecho a aspirar. Se enamoró de una joven y abandonó el sacerdocio para casarse con ella. Muchos hombres de su condición hacen justamente lo contrario. Posteriormente, Ulises Heureaux, el Presidente, a quien llamaban “Lilí” como diminutivo, lo exilió por supuestas intrigas políticas, y sospecho que su posición se había vuelto más o menos insoportable para él. Se marchó a Venezuela. Llegó el día en que Mon Cáceres disparó contra “Lilí” en la ciudad de Moca, y aquel 26 de julio de 1899 puso fin a sus diecisiete años de gobierno férreo y dió comienzo a la primera de seis revoluciones que habrían de prolongarse durante siete años. Al final de ellas, aquel joven exsacerdote, que había regresado al país, estaba destinado a convertirse en el segundo verdadero gobernante que el país había tenido en un cuarto de siglo, aunque mediante métodos muy diferentes de los empleados por el anterior.

ANTIGUOS CUARTELES QUE ALBERGAN A LAS TROPAS QUE SOSTIENEN AL GOBIERNO.

Contar la trayectoria posterior de Morales parece casi imposible sin relatar primero la historia de las seis revoluciones y la posición que él ocupó entre quienes participaron en ellas. Las relaciones entre los distintos líderes, unos con otros, en aquel trágico juego, solamente pueden compararse con la posición de los jugadores en una partida de euchre por rondas. Uno tiene muchos compañeros diferentes, y cualquiera de ellos puede convertirse igualmente en enemigo. En medio de una confusión aparentemente irremediable de egoísmos, al principio parece imposible distinguir otro motivo más amplio para luchar que llegar al poder y sacar al otro del medio. Pero a medida que avanzan las guerras aparece, sin embargo, otro motivo. Hay quienes desean la paz y están dispuestos a unirse incluso con sus enemigos más recientes para conseguirla. Morales pasó a formar parte de éste grupo. Hoy afirma que el objetivo más elevado de su administración es establecer, durante su período de cuatro años, una paz permanente.

. CENTINELA VIGILANDO LA ENTRADA DE LOS CUARTELES.

. SOLDADOS DEL EJÉRCITO DEL PRESIDENTE MORALES REALIZANDO EJERCICIOS MILITARES EN EL PATIO DE ARMAS.

Obtuvo su primer cargo político poco después de regresar del exilio, cuando Jimenes lo escogió para servir como diputado por el distrito de Puerto Plata. En 1902, cuando Jimenes rompió con Horacio Vásquez, quien había sido su principal partidario contra “Lilí”, Morales mantuvo la ciudad de Puerto Plata en manos de las fuerzas rebeldes hasta el 3 de mayo, algunos días después de que Horacio hubiera entrado triunfalmente en la capital y Jimenes hubiera huido. Uno de los primeros actos del gobierno de Horacio Vásquez fué encarcelar a Morales, alegando que, como gobernador de Puerto Plata, había malversado unos diez mil dólares (1). Con la ayuda de un ciudadano americano nacido en Cuba, llamado José Puente, escapó después de haber permanecido dos meses en prisión sin juicio, y logró llegar a Turks Island, la más cercana de las islas británicas de las Bahamas.

En octubre de 1902, el gobernador Navarro, de Monte Cristi, inició una revolución a favor de Jimenes. Morales regresó al país y, después de la captura de Navarro, encabezó la revolución contra Horacio en el norte. Navarro escapó de la prisión de Santo Domingo y tomó la ciudad, proclamando a Woss y Gil como Presidente, mientras Horacio había ido a combatir contra Morales. Jimenes, que se encontraba en New York en ése momento, naturalmente se sintió decepcionado cuando, después de que la revolución triunfara, ésta declaró Presidente a Woss y Gil. El desgobierno de Woss y Gil, la eficiencia y el prestigio personal de Morales y el descontento de Jimenes se convirtieron en los principales factores del último —aunque probablemente no el último— acto del drama de las revoluciones.

. EL DETERIORADO CASTILLO DE SANTIAGO, QUE PRÓXIMAMENTE SERÁ CONVERTIDO EN MUSEO.

. AGENTES DE LA LEY EN LA CAPITAL DOMINICANA.

El 24 de octubre de 1903, Morales, después de haber reunido a los mejores elementos tanto del partido de Jimenes, del cual se había convertido en líder, como del partido de Horacio, antiguos enemigos de Jimenes, inició la guerra contra Woss y Gil. Prácticamente tenía a toda la isla de su lado y se proclamó triunfalmente Presidente provisional en Santiago el 28 de octubre de 1903. Horacio Vásquez estaba exiliado en Cuba; Mon Cáceres, su sucesor natural al frente de aquel partido, llegó a la isla con Jimenes el 6 de noviembre, sólo para descubrir que Morales ya había tomado para sí la Presidencia. Santo Domingo fue tomada y Woss y Gil enviado al exilio. Morales se preparó para celebrar elecciones presidenciales el 15 de diciembre. Había dejado a Mon Cáceres, completamente ganado para su causa mediante la promesa de la vicepresidencia, al mando en el norte (2). Jimenes y Navarro descubrieron que habían quedado fuera, y durante la semana de las elecciones iniciaron una revolución abierta que estuvo muy cerca de triunfar.

De no haber sido por el propio Morales, que recorría la isla en los dos pequeños yates que componían la marina y que, de esa manera, “neutralizaba fuerzas superiores mediante una mayor movilidad de las fuerzas”, los revolucionarios habrían vencido. Puerto Plata, la metrópoli de la costa norte, cayó en enero de 1904. Jimenes huyó a Saint Thomas. Los jimenistas, bajo el mando de Demetrio Rodríguez y Navarro, perdieron todas sus esperanzas de éxito cuando uno de sus disparos mató a un marine estadounidense. El 14 de febrero, Céspedes, uno de los generales de Morales, tomó Santiago. Guayubín expulsó a Rodríguez de Macorís. Se celebraron elecciones, en muchos lugares bajo la vigilancia de soldados, y en La Vega mientras se libraba una batalla en los suburbios, el 19 de mayo. El comandante Dillingham, de nuestra Marina, llegó y se estableció la paz. Morales y Mon Cáceres fueron investidos como Presidente y Vicepresidente el 19 de julio de 1904.

Hoy existe un descontento apenas disimulado contra Morales y contra los americanos. Es seguro que, si retiráramos nuestros buques, comenzaría una revolución en favor de los partidos de Horacio y Jimenes, que quedaron excluidos del poder. Debe recordarse que durante años ambos lucharon entre sí con la mayor amargura; que Morales, anteriormente perteneciente a uno de ellos, obtuvo su cargo mediante la unión de ambos; que cualquier cosa que conceda a uno constituye una ofensa para el otro, y que, cuando se aparta de sus filas, resulta una ofensa para los dos; que Jiménes, ahora exiliado más allá del canal de la Mona, en Ponce, Puerto Rico, lo odia y conspira contra él. Horacio se ha retirado y quiere la paz, según dice. Mon Cáceres es el Vicepresidente.

Cómo resultaría una revolución dirigida por cualquiera de los otros líderes, es imposible saberlo. Hay muchos que intentarían encabezar una si nuestros buques de guerra fueran retirados, y quizá lo hagan a pesar de todo. Morales sabe que está trabajando con fuego en un molino de pólvora; y es precisamente por eso que lo que ha conseguido tiene un valor mucho mayor del que de otro modo podríamos atribuirle. Está trabajando en medio de un gran peligro y contra enormes obstáculos, y lo que su país le debe por una administración que está llevando al gobierno hacia condiciones decentes, por el próximo arreglo de las obligaciones nacionales a través de los Estados Unidos y, sobre todo, por la paz, debe ser valorado en consecuencia. Es el gobernante más limpio y más inteligente de las repúblicas del Caribe.

En persona, el presidente Morales es de tez clara y tiene solamente un ligero rastro de sangre más oscura. Es de constitución bastante robusta y extraordinariamente limpio. Siempre viste trajes de dril blanco, y nunca el uniforme militar. La fotografía que aparece aquí es la mejor que se le ha tomado.


Observaciones:

1- Es preciso señalar un posible error del autor, cuando señala que Morales fue hecho preso por los horacistas acusado de malversar 10,000 dólares como gobernador de Puerto Plata, ya que a la caída de Jimenes , en 1902, el gobernador de Puerto Plata era Eugenio Deschamps, mientras que Morales era diputado por el municipio de Sánchez y, como puertoplateño, estaría de manera casual en ésa ciudad cuando asumió la defensa de esa plaza, hasta que los horacistas consumaron la toma del Poder. Posiblemente ésa sería la causa, pues no fue sino hasta marzo de 1903 cuando Morales ocupó la gobernación de Puerto Plata, en el gobierno de Alejandro Woss y Gil.

2- Nos llama la atención el argumento de que Morales «Había dejado a Mon Cáceres, completamente ganado para su causa mediante la promesa de la vicepresidencia» , puesto que Morales, aunque era el Presidente Provisional, no contaba con un partido político que lo respaldara en unas elecciones. Fué Cáceres quien le ofreció a Morales la candidatura presidencial de los horacistas, días después que que Jimenes lanzara la suya con Miguel Andrés Pichardo como Vicepresidente.


Comentario Final.

Como se puede apreciar, éste artículo es uno de los testimonios contemporáneos más reveladores sobre el expresidente dominicano Morales Languasco. La comparación resulta especialmente significativa por las circunstancias controversiales que rodearon la llegada de ambos al Poder y por las reformas eficaces que posteriormente impulsaron desde el gobierno. El propio reportaje destaca a Morales como “el gobernante más limpio e inteligente de todas las repúblicas del Caribe”, una apreciación extraordinariamente favorable para un mandatario dominicano de aquella época, lo que contrasta profundamente con la imagen que posteriormente quedó de él.

Paradójicamente, Carlos Morales Languasco es uno de los personajes que ha sido poco estudiado y muy maltratado por la historiografía dominicana. Parte de ésa incomprensión está relacionada con la propia forma en que llegó al poder. Morales encabezó un movimiento que logró reunir a jimenistas y horacistas, antiguos adversarios políticos, con la finalidad de desplazar al presidente Woss y Gil, quien era adversario de ambas facciones, y precisamente esa alianza terminó colocándolo en una posición sumamente difícil. Al quedar en medio de las rivalidades, contradicciones y luchas internas de las fuerzas que habían contribuido a su ascenso, Morales terminó enfrentándose a antiguos aliados y a distintos sectores que disputaban el control de la República. Las circunstancias de su gobierno y su posterior caída contribuyeron a que su figura quedara atrapada entre las versiones enfrentadas de las ácidas corrientes políticas de aquella época.

Con el paso del tiempo, ésa compleja trayectoria fue reducida a una interpretación mucho más simple: Morales pasó a ser recordado principalmente como el gobernante que supuestamente llegó al poder con ayuda de los Estados Unidos y que posteriormente “entregó” las aduanas dominicanas. Sin embargo, cuando los acontecimientos se reconstruyen en su debido orden y se examina la documentación de la época, ésa interpretación resulta improbable.

La crisis financiera y el problema de las aduanas eran anteriores a su gobierno. El Protocolo firmado el 31 de enero de 1903 entre el gobierno de Horacio Vásquez y el de los Estados Unidos, ya había comprometido al país en medio de las reclamaciones relativas a la deuda dominicana con la San Domingo Improvement Company. Tras la caída de Vásquez en abril de ése mismo año, el nuevo presidente Alejandro Woss y Gil intentó desconocer el Acuerdo provocando una nueva crisis con Washington, a tal punto que se vio obligado a reconocerlo y a designar los jueces que contemplaba dicho Acuerdo. Cuando Morales llegó a la Presidencia, heredó, por tanto, un conflicto que ya estaba bastante avanzado. Su gobierno fué reconocido por el de los Estados Unidos dos meses después de asumir el Gobierno Provisional.

La situación tampoco era exclusivamente con los Estados Unidos, también había una deuda con acreedores Europeos. Desde el Empréstito Hartmont, los acuerdos relacionados con la Westendorp durante el gobierno de Ulises Heureaux, y posteriormente con la San Domingo Improvement Company, los intereses extranjeros ya tenían participación en la administración de las aduanas mediante la Caja General de Recaudaciones (La Regie). Al mismo tiempo, Alemania, Italia, Francia, Holanda y otras potencias llevaban años reclamando el pago de sus deudas y habían enviado buques de guerra a aguas dominicanas para gestionar el pago de sus intereses. La República se encontraba así frente a una crisis internacional que parecía desembocar en una intervención extranjera inminente.

En ese escenario, Morales gestionó eficazmente la puesta en marcha preliminar del acuerdo con los Estados Unidos, mediante una medida administrativa llamada Modus Vivendi, ante la presión ejercida por las potencias extranjeras. La reorganización de las aduanas permitió destinar el 45 % de las recaudaciones al Tesoro dominicano y reservar el 55 % para el pago de los acreedores. Los efectos fueron importantes e inmediatos; el Estado comenzó a disponer de recursos con mayor regularidad y pudo pagar de manera más estable a sus empleados. Además, al quedar las aduanas fuera del control de los caudillos, se eliminó una de las principales fuentes de financiamiento de las revoluciones, pues ya no podían apoderarse de ésos ingresos para comprar armas, reclutar hombres y sostener nuevas guerras civiles. Según las cifras y apreciaciones de la época, el programa permitió que al finalizar 1905 la República alcanzara un resultado financiero excepcional, sin el déficit que había caracterizado a la República desde su fundación, además de que se acumuló una suma importante en un banco de New York para iniciar el pago de la deuda..

Todo esto ocurrió mientras Morales gobernaba una República debilitada por años de revoluciones, inestabilidad política, deudas y fuertes presiones internacionales. A la vez, los Estados Unidos estaban desarrollando una política exterior más activa en el Caribe bajo el Corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe, dentro de un contexto marcado también por la importancia estratégica de la región y la construcción del Canal de Panamá. La presión sobre la República Dominicana formaba parte, por tanto, de una transformación geopolítica mucho más amplia y no de una política creada exclusivamente para someterla.

La obra de Morales tampoco se limitó a las finanzas. Durante su administración se impulsó la educación Pública y la expansión de las líneas de telecomunicaciones para conectar distintas regiones del país y se fortaleció la autoridad estatal mediante la creación del primer cuerpo castrense organizado que fué la Guardia Rural.

También organizó en Monte Cristi un cuerpo de carabineros escogidos, preparado especialmente para combatir el contrabando y ejercer un mayor control sobre la frontera. A éstos esfuerzos se sumó su empeño por proyectar al país en el ámbito internacional: con considerable esfuerzo y preparación, hizo concurrir a la República Dominicana a la Exposición de Lieja, en Bélgica, celebrada en 1905, donde el país obtuvo 60 recompensas. Éste resultado fue presentado como una muestra de que la República Dominicana podía situarse, en determinados ámbitos, a la altura de algunos pueblos del viejo continente, entre ellos Grecia, que no alcanzaron el mismo promedio de recompensas en aquella exposición.

Este punto es fundamental para comprender el período posterior llevado a cabo por su vicepresidente Cáceres. El buen gobierno que se le atribuye a Ramón Cáceres y los años de relativa paz y progreso económico que siguieron hasta su muerte, el 18 de noviembre de 1911, no surgieron completamente de la nada, Cáceres consolidó y desarrolló planes de Gobierno que Morales había comenzado a establecer mediante la reorganización financiera del Estado y el debilitamiento de las fuentes económicas de las revoluciones.

Revisar la figura de Carlos Morales Languasco no significa negar sus errores ni presentarlo como un gobernante perfecto. Significa juzgarlo dentro de las circunstancias reales de su tiempo. Recibió un país financieramente comprometido, políticamente inestable y sometido a las presiones de varias potencias extranjeras, y tuvo que tomar decisiones en medio de una crisis que no había creado. Su administración dejó, además, importantes bases financieras, educativas, administrativas y de comunicación sobre las cuales otros gobiernos pudieron posteriormente construir.

Por ello, la figura de Morales merece ser reconsiderada más allá de la etiqueta de “entreguista” que la tradición histórica le ha atribuido. La evidencia de su época permite observar a un hombre mucho más complejo de lo que la imagen tradicional ha querido mostrar. Fue un intelectual para su tiempo, formado desde muy temprana edad en el sacerdocio y con una sólida preparación eclesiástica. Hablaba con fluidez varios idiomas, entre ellos el inglés y el francés, y poseía un carácter firme y decidido. Le correspondió desenvolverse en uno de los períodos más difíciles y convulsos de la historia dominicana, circunstancias que marcaron profundamente su trayectoria y su actuación pública. Quizás la mayor injusticia cometida con su memoria haya sido juzgarlo principalmente por las consecuencias de una crisis que él no creó, pero que enfrentó decididamente..

Jorge Serraty