Reportes del Boston Evening Transcript y del Boston Globe. (agosto 8 de 1899).
A continuación, dos reportajes sobre el encuentro con la prensa el sacerdote Carlos F. Morales Languasco, a su llegada a la ciudad de Boston, MA., procedente de República Dominicana, luego del magnicidio de Ulises Heureaux el 26 de julio de 1899. La actividad fue cubierta por reporteros de diferentes medios, por cuanto los conceptos de ambas versiones (Boston Globe y Boston Evening Transcript) muestran algunas diferencias. Los reportajes, encontrados en archivos de los medios de prensa citados, nos fueron remitidos, con la correspondiente traducción, cortesía del amigo Jorge Serraty.
El reverendo Carlos Morales llega a Boston procedente de Santo Domingo, lugar donde se sospechaba que tenía relación con el reciente asesinato del actual presidente Heureaux.
El reverendo Carlos Morales, cura párroco de Sánchez, cerca de Puerto Plata, se encuentra en Parker House*, era uno de los pasajeros a bordo del vapor Simon Dumois, que arribó a este puerto esta mañana procedente de Santo Domingo, país del que huyó para evitar ser agredido por amigos del difunto presidente Heureaux, quien fue asesinado recientemente. La salida de su país fue, por lo tanto, precipitada y secreta.
*Obs.: Parker House (Legendario hotel en Boston).
SS. Simon Dumois, vapor de frutos en el que salvó la vida el Padre Morales Languasco, al salir del país luego del asesinato del Presidente Heureaux.
Sus amigos se enteraron de que habían ordenado asesinarlo, quienes le aconsejaron que abandonara el país en el primer buque. De manera improvisada, se fue apresurado a Puerto Plata y se embarcó en el primer buque, llevando consigo a su sobrinito*, hijo de su difunta hermana, para evitar que fuera víctima de la ira de la gente que buscaba al sacerdote para eliminarlo. En 1893, luego de que su hermano fuera asesinado, huyó a Venezuela donde permaneció hasta que pudo regresar con seguridad a su labor clerical en Santo Domingo.
* Obs.: Se refiere al niño José Andrés Villalón (1889-1971), hijo de su hermana Luisa Morales de Villalón (1865-1895).
El reverendo padre Morales es hermano del general (Agustín) Morales, uno de los opositores de Heureaux y líder en la insurrección de 1893*, en la que perdió la vida. Su hermano, aunque clérigo y conocido amante de la paz, se convirtió en objeto de sospecha tras el asesinato del Presidente, cuyos seguidores parecían decididos a vengarse de él por la muerte de su líder. Ésta es la segunda vez que el Padre Morales ha tenido que huir de su país natal para escapar de la muerte, debido a la oposición de su hermano hacia el gobernante.
*Obs.: La expedición del Fanita, en Montecristi, en la que murió su hermano Agustín, fue el 2 de junio de 1898, no en 1893. La vez anterior, que refiere, fue cuando tuvo que irse a Maiquetía, Venezuela, en agosto de 1895. Posteriormente fue indultado por Heureaux en 1897.
Describe a la gente de Santo Domingo como particularmente amante de la paz, que no haría daño a nativos ni a extranjeros, excepto por asuntos políticos. Afirma que un extranjero puede ir a cualquier parte de la república sin el más mínimo temor de peligro. Sin embargo, en asuntos políticos, las guerras entre facciones se llevan a extremos y matan los adversarios sin escrúpulos .
El padre Morales elogia al presidente interino*, quien, según él, es un hombre del pueblo, que se preocupa por sus intereses. Irá de esta ciudad a Nueva York, donde se pondrá a disposición del arzobispo Corrigan, con la esperanza de que sus servicios sean útiles a la Iglesia en Cuba o en Puerto Rico, donde el idioma que se habla es el mismo que el suyo. Es un hombre apuesto, de tez morena, de unos treinta y cinco años (*) y casi seis pies de estatura. Habla inglés y francés con fluidez, además de su español nativo, y está completamente familiarizado con el curso de los acontecimientos recientes en este país (EU), así como bien informado sobre la historia de hombres prominentes en la política. Tiene la intención de estudiar las leyes, las instituciones y la civilización de los Estados Unidos y, con el conocimiento así obtenido, a su regreso ayudará a sus compatriotas a la ilustración y a la emulación. * Obs.: Horacio Vásquez era entonces el Presidente Provisional. (*)Morales cumpliría 31 años el día 23 de ese mismo mes.
Al hablar de la situación actual en su país, el probable resultado del asesinato del presidente Heureaux y lo que pueda deparar el futuro, el padre Morales afirmó que cuando la agitación actual se haya calmado y las condiciones naturales de sus compatriotas tengan la oportunidad de reafirmarse, la crisis actual se transformará en una situación de paz y tranquilidad. En este momento, todo está en crisis, y sería difícil predecir si habrá una guerra civil o no. La gente es por naturaleza trabajadora y bondadosa, pero como todas las demás naciones del Sur, es impetuosa. Espera ver una situación allí lo más parecida posible a la de Estados Unidos en un país tan diferente. Esta es su primera visita aquí, y el aire general de libertad y civilización es una revelación. A su regreso, trabajará durante el resto de su vida para mejorar la vida de la gente.
“No somos bárbaros de ninguna manera, pero tal vez la civilización de fin de siglo que tienen aquí, por supuesto, va mucho más allá de lo que supuestamente podemos alcanzar en muchos, muchos años, dijo el padre Morales.
“En cuanto a las políticas de Santo Domingo, hay demasiado confusión para cualquier predicción. De una cosa pueden estar seguros, y cualquier nativo de mi país les dirá lo mismo: el General Gómez* afirma que nunca será presidente de Santo Domingo, y dudo mucho que acepte la responsabilidad, si le fuera posible asumirla. Nosotros en Santo Domingo tenemos la mayor veneración por el General Gómez, y creemos que es un hombre demasiado ilustre para entrar en una guerra civil en un país tan santísimo como el nuestro”.
*Obs.: se refiere al Generalísimo Máximo Gómez, quien había regresado de Cuba el 18 de abril de 1899, tres meses antes del magnicidio de Heureaux.
El padre Morales habló de su hermano, el general Morales, y lo hizo con lágrimas en los ojos. Habló de los años en el exilio, los inconvenientes de sus amigos, los preparativos finales para una revolución, la expedición, las deserciones, la toma de un pequeño pueblo, el avance de las fuerzas federales, las continuas deserciones y finalmente la muerte del general Morales. Aunque casi desconsolado por la muerte de su hermano, el sacerdote está más convencido que nunca de que la mejor manera para que sus compatriotas mejoren su condición no es la lucha continua. Esta tarde visitó Harvard College y los puntos de interés históricos habituales. Ha dedicado un estudio exhaustivo a las constituciones y leyes republicanas, y tras la observación personal espera estar preparado para la tarea que se ha impuesto. La orden sacerdotal a la que pertenece se unirá a él a su regreso, bajo su liderazgo intentará lograr lo que él planea para ellos.
THE GLOBE
Boston, MA., 8 de agosto de 1899.
Entrevista al padre Carlos F. Morales.
–Para Escapar de la Furia de los Amigos de Heureaux
-El Plan Para Asesinarlo llegó a su Conocimiento.
–Huyó Inmediatamente con su Sobrinito.
-El Actual Presidente, Dice, es un Hombre del Pueblo.
Uno de los cuatro pasajeros que llegaron a este puerto esta mañana en el vapor frutero Simón Dumois procedente de Santo Domingo fue el reverendo Carlos Morales, quien abandonó su país natal de manera apresurada para escapar de la furia de los amigos del difunto Presidente Heureaux. El reverendo padre Morales era párroco en Sánchez, cerca de Puerto Plata. Había solicitado permiso para descansar de sus labores parroquiales, pero debido a la ausencia de su obispo, quien asiste a la convención de obispos hispanoamericanos en Roma, pospuso su partida para una fecha posterior.
Enviaron emisarios para asesinarlo, y al enterarse sus amigos, le aconsejaron que abandonara el país en el primer vapor. Sin apenas preparación, se apresuró a llegar a Puerto Plata y embarcó en el Simon Dumois, llevando consigo a su sobrinito, hijo de su hermana fallecida, para no ser víctima de la ira de la gente que buscaba disponer de su vida.
El clérigo describe a los habitantes de la isla como una raza singularmente amante de la paz, que no haría daño a nativos ni a extranjeros, excepto en asuntos políticos. Dice que un extranjero podría ir a cualquier parte de la república sin el menor temor a ladrones o asesinos, pero en política las guerras entre facciones se llevan al extremo y se da muerte a los adversarios sin escrúpulos. Habla muy bien del actual presidente, quien, según él, es un hombre del pueblo, preocupado por sus intereses. Rogó no ser entrevistado sobre la situación política, ya que estaba fuera de la política por vocación, y no quería dar ni una sola opinión que pudiera indicar parcialidad y quizás causarle problemas cuando regrese a su país, como espera hacer tan pronto como se resuelvan los problemas actuales.
Esta es la segunda vez que el Padre Morales ha tenido que huir de su país natal para escapar de la muerte debido a la oposición de su hermano al gobernante. En 1893, tras el asesinato de su hermano, también salvó su vida y huyó a Venezuela, donde permaneció hasta que pudo regresar a su trabajo clerical en Santo Domingo. El Reverendo Padre Morales viajará de Boston a Nueva York, donde se pondrá a disposición del Arzobispo Corrigan, con la esperanza de que sus servicios sean útiles a la iglesia en Cuba o en Puerto Rico, donde el idioma del país es el mismo que el suyo.
Es un hombre apuesto, de tez oscura, de unos 35 años y casi seis pies de estatura. Habla inglés y francés con fluidez, además de su español nativo, y está completamente familiarizado con el curso de los acontecimientos recientes en este país, y bien informado sobre la historia de hombres prominentes en la política, a todos los cuales menciona por sus nombres, y de cuyas parcialidades y vida pública habla como si pertenecieran a la historia contemporánea de su propia tierra.
Otro de los pasajeros, que pidió que no se citara su nombre, ya que podría perjudicarlo en sus negocios, ofreció una visión diferente del difunto presidente Heureaux de la que ha llegado hasta aquí por cable. El presidente Heureaux, dice, era un hombre de ideas firmes, cuya ley era sólo su propia voluntad. Ignoraba la constitución del país sin vacilar. Hacía todo cuanto le convenía, y no ofrecía otra excusa sino que era su voluntad.
Como muestra del absoluto uso de la autoridad por parte de Heureaux, el pasajero citó el hecho de que el difunto presidente, sin sanción legal, había emitido 6.000.000 de dólares en papel moneda cuando 1.000.000 habría sido suficiente para las necesidades del país, y esto sin un banco ni un ordenamiento jurídico que garantizara el pago. El resultado fue un abultamiento de los valores y un malestar popular. La estricta vigilancia ejercida por los soldados impidió cualquier conversación en público sobre éste u otros asuntos, y la ausencia de una prensa pública libre dio lugar a que no se conociera el descontento del pueblo. Heureaux se salió con la suya y continuó apretando cada vez más a sus enemigos y recompensando a sus amigos y aliados políticos.
El pueblo soportó su reinado tiránico y el abuso de poder mientras fue posible, y luego surgió el complot para secuestrarlo, que terminó en su asesinato. El orador consideró que los honores públicos que se le otorgaron a Heureaux después de su muerte indicaban el temor de las personas a estar relacionadas con su muerte y sufrir pérdidas de vidas y propiedades por ello, más que una muestra de respeto personal por el gobernante fallecido. La situación política allí, dijo, difícilmente sería comprendida por la gente común de este país. Santo Domingo, aunque una república, difería en muchos aspectos de los Estados Unidos. En primer lugar, había un solo gobierno central para todo el país, y la ejecución de las leyes estaba en manos del Presidente, quien era tan absoluto como cualquier monarca.
Existe una constitución, pero es letra muerta y está casi olvidada por todos. Las elecciones aquí hacen posible que el pueblo esté representado por el presidente, quien, como mucho, es solo el jefe ejecutivo del gobierno, y los ciudadanos de cada estado tienen sus propias leyes para su gobierno local.
Del actual titular en las riendas del gobierno, diría poco, repitiendo casi las palabras del reverendo Padre Morales: «Espero que le dé al país un gobierno pacífico, que traiga prosperidad al país y a su gente.
«El país es naturalmente rico y sería uno de los más felices del mundo si se gobernara adecuadamente para que la gente pudiera dedicarse a actividades pacíficas. Pero debemos esperar a que el futuro lo diga. Personalmente, es un hombre que podría mejorar el país, y todos esperamos que sea él quien lleve a Santo Domingo a la prosperidad y a la prominencia.
Observación del administrador de este blog: A partir del año 1904, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha fungió como secretario particular del Presidente Morales y fue testigo de excepción de acontecimientos importantes para la historia dominicana que ocurrieron en esa época, y como bien señala el autor de este artículo, dicha carta contiene información histórica tan valiosa que, decimos nosotros, nos sugiere replantear algunas teorías sustentadas por algunos historiógrafos conocidos.
Las gracias al amigo Jorge Serraty por su amabilidad al enviarme los enlaces de este artículo tan interesante, que ponemos a disposición de los lectores de este blog.
“Año Turbulento de 1905 en una Carta de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha”.
La referida carta contiene información valiosísima sobre el agitado clima político del año 1905, suscitado por la pugnacidad entre jimenistas y horacistas durante el gobierno encabezado por Carlos Morales Languasco y Ramón Cáceres.
Introducción
Durante más de cinco décadas, el Lic. Manuel de Jesús Troncoso de la Concha (1878-1955), “Don Pipí”, como cariñosamente le llamaban sus amigos y conocidos, fue una especie de oráculo; uno de los hombres más perspicaces y con más vivencias de nuestros avatares como nación y con más depurados conocimientos sobre nuestro pasado colonial y republicano.
Foto de Manuel de Jesús Troncoso de la Concha del año 1927 durante el gobierno de Horacio Vásquez.
“Nada hizo perder ni tampoco desequilibrar su grave condición de caballero y de dominicano distinguido”, afirmaría don Bienvenido Gimbernard.
Tres párrafos del panegírico de Joaquín Balaguer, entonces secretario de Educación, pronunciado en representación de la Universidad de Santo Domingo y de la Academia Dominicana de la Historia, en el homenaje de cuerpo presente que le rindiera el Senado a tan ilustre fallecido, retratan en sus rasgos más prístinos su singular trayectoria.
“abatido por el hachazo inexorable, es uno de esos robles cuyas raíces se confunden con los cimientos de nuestras casas y con las bases seculares de nuestras creencias y nuestras tradiciones…en cincuenta años de magisterio, en diez lustros de intervención incesante en la vida nacional, en medio siglo de cátedra y de civismo militante, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha asistió a mucho de los episodios más significativos de la vida dominicana”.
“los hombres más ilustres y más disímiles de varias generaciones desde Billini hasta Monseñor de Meriño, y desde Ramón Cáceres hasta Emiliano Tejera, le trataron de igual a igual, y hasta tal punto se confundió con la actividad anecdótica y pintoresca de esos personajes casi legendarios, que su figura, familiarizada con aquellos hombres y con aquellos tiempos tormentosos, se ofrecía con frecuencia a nuestro ojos envuelta en una especie de perspectiva histórica”.
“A Don Manuel Jesús Troncoso de la Concha le basta, para comparecer lleno de gloria ante la posteridad, con haber afrontado durante más de cincuenta años, las enemistades y malquerencias de la vida política, sin llenarse las manos de púas vengativas y sin perder en ningún momento el ejemplar sentido que tuvo de la convivencia humana”.
Y Emilio Rodríguez Demorizi, que le admiró tanto, expresó al momento de su deceso que Manuel de Jesús Troncoso de la Concha que “ esclarecido por el talento y la sabiduría, por el patriotismo y la virtud; lo fue, aún más por el estilo inconfundible de su vida; por la singular manera de conducirse en la vida pública y en la vida del hogar, al que imprimió el sello de ese estilo y en que, como en un breve patriarcado, impuso sus propias leyes: el trabajo, la acendrada fe cristiana, la pureza de costumbres y la irreprochable conducta social y política, dentro de las normas solidarias, efectivas y prácticas, de la más pura fraternidad”.
Valgan estos párrafos precedentes como la mejor presentación a una memorable carta que el 14 de agosto de 1939 dirigiera Don Pipí al historiador y periodista Alonzo Rodríguez Demorizi, hermano de Emilio Rodríguez Demorizi, con el propósito de rectificar algunas inexactitudes históricas en trabajos publicados por el destacado periódico “El Porvenir”, de Puerto Plata, del cual entonces era don Alonzo subdirector.
La referida carta contiene información valiosísima sobre el agitado clima político del año 1905 suscitado por la pugnacidad entre jimenistas y horacistas durante el gobierno encabezado por Carlos Morales Languasco y Ramón Cáceres y las complejas condiciones en que tras el primero resignar el poder, lo asume el segundo por espacio de seis años hasta el fatídico magnicidio del 19 de noviembre de 1911.
Adviértase, además, en esta interesante misiva, a publicarse en dos entregas sucesivas de la presente columna, la incidencia notable de los caudillos militares regionales, los desencuentros entre facciones y la consiguiente dificultad de gobernar. ¿Qué tanto explican los hechos narrados por Don Pipí en esta carta, como incubación de rencillas y malquerencias, el magnicidio de Cáceres seis años después? ¡Juzgue el lector a su atinado criterio!
Ciudad Trujillo, Distrito de Santo Domingo
14 de agosto de 1939.
Señor Alonzo Rodríguez Demorizi
Puerto Plata, R.D.
Muy señor mío y amigo:
Hace unos días, leí en El Porvenir, edición del 10 de agosto en curso, en la necrología de Don Carlos Ginebra, que este distinguido ciudadano había sido nombrado Secretario de Guerra y Marina el 28 de Noviembre de 1905: “cuando Luis Tejera renunció con motivo del bombardeo de Villa Duarte”.
Como usted es subdirector de ese importante medio y sé que es un gran devoto de los estudios históricos, me he decido a escribirle la presente para advertirle el error de que adolece esa mención de la necrología citada.
El bombardeo de Villa Duarte, por el crucero norteamericano Newark no se operó en 1905, sino el 11 de febrero de 1904.
El general Luis Tejera era en esos días y siguió siendo Comandante del Puerto de esta capital. El Secretario de Guerra y Marina interino y actuante era el Lic. Pedro Bobea, por ausencia del titular, general Raúl Cabrera, quien operaba entonces como jefe de fuerzas del Gobierno destacadas sobre la línea Noroeste.
El nombramiento del general Luis Tejera como Secretario de Guerra y Marina fue hecho por el Presidente Carlos F. Morales Languasco en fecha 2 de noviembre de 1905, para reemplazar al General José Fermín Pérez, quien ocupaba ese puesto desde el 24 de junio de ese año.
El General Pérez había reemplazado al General J. Epifanio Rodríguez, nombrado Gobernador de La Vega.
En la edición de El Porvenir del 5 de este mismo mes observo igualmente un error.
Dice que “cuando el bombardeo de Villa Duarte por los cruceros Newark y Columbia, Luís Tejera fue a Palacio a pedirle cuenta al Presidente Morales” y que advertido Morales por el Presidente Cáceres, le dijo: “Déjalo pasar y esperó con su revolver en la mano al encolerizado Ministro. Mas Cáceres logró apaciguar a Tejera y se evitó un lance en aquellos días de congoja”.
No hubo nada de eso. En primer lugar, cuando el bombardeo de Villa Duarte el general Ramón Cáceres no estaba en la capital. Era Delegado del Gobierno en el Cibao. No había Vicepresidente porque se trataba de un Gobierno Provisional.
En segundo, Luis Tejera, como le digo antes, era Comandante del Puerto y aceptó los hechos, como los aceptaron los miembros y servidores del gobierno.
Probablemente, a lo que El Porvenir ha querido referirse es a la actitud de Luis Tejera el 6 de diciembre de 1905, cuando se creyó que fuerzas americanas iban a repetir el acto del 11 de febrero de 1904 (dirigido entonces contra las fuerzas jimenistas sitiadoras) para apoyar en esta otra ocasión al Presidente Morales contra el partido horacista, el cual le había declarado la guerra. (AB-1)
Deseo ahora aprovechar esta oportunidad para relatarle, como testigo que fui de ellos, algunos de los sucesos ocurridos en esa época que no son bien conocidos o han sido olvidados.
Principalmente me ha movido a emprender esta tarea el leer u oír a cada momento referencias muy apartadas de la verdad, o porque confunden hechos y circunstancias más o menos contemporáneos, o porque reproducen versiones a las cuales dio origen únicamente el interés o la pasión política.
Si me dirijo a usted para ofrecerle este testimonio es porque, como le expreso antes, sé de su amor a los estudios históricos.
Todos los sucesos desarrollados desde septiembre hasta diciembre de 1905 tuvieron su punto de partida, en la separación del General Cirilo de Los Santos (a) Guayubín, del puesto de Gobernador de La Vega, y en el nombramiento del General José Fermín Pérez Secretario de Guerra y Marina.
Cirilo de Los Santos había sido un bravo defensor del Gobierno en la revolución del 1903 al 1904 y por consecuencia de esta conquistó un prestigio y ejerció un poder sin límites.
Por orden suya, como Delegado del Gobierno en La Vega, San Francisco de Macorís y Samaná, se realizaron varias muertes, lo cual dio lugar a una interpelación en el Congreso. Morales le negó su apoyo a Guayubín. (AB-2)
La interpelación no siguió su curso, después de las declaraciones que hizo ante la Cámara el Secretario de Justicia, Licenciado Pelegrín Castillo; pero las relaciones entre Morales y Guayubín fueron desde ese momento muy malas. Renunció las funciones que tenía como Gobernador de La Vega. Quedó el Lic. Pedro M. Bobea, gran amigo suyo.
En junio de 1905 fue nombrado Secretario de Guerra y Marina el General Pérez en sustitución del General J. Epifanio Rodríguez, quien pasó a la Gobernación de La Vega.
Morales hizo el nombramiento de Pérez sin consultar con Cáceres ni con ningún miembro importante del partido horacista.
Cuando don Federico Velásquez Hernández, Secretario de Hacienda, lo supo increpó duramente al Presidente Morales por ese nombramiento, revelación de que Morales estaba dispuesto a gobernar personalmente.
El General Pérez había sido siempre un ferviente horacista; pero Velásquez lo consideraba como un adicto personal de Morales.
El caso fue discutido entre éste y el Vicepresidente Cáceres, quien cerró el incidente aceptando sin reservas el nombramiento, aunque diciéndole a Morales que en lo sucesivo no debía nombrar ningún ministro sino de acuerdo con el partido horacista.
A fines de agosto se descubrió en el Cibao una conspiración organizada por elementos horacistas cuyo fin era derrocar a Morales y llevar a la Presidencia a Cáceres. Las medidas tomadas por éste hicieron abortar la conspiración.
Morales fue al Cibao acompañado de José Fermín Pérez, de mí que era su secretario, de Francisco Ureña Hernández, oficial mayor de la Secretaría del Presidente, y de sus edecanes.
Morales y Cáceres celebraron varias entrevistas en Puerto Plata y en Moca. Se iniciaron varias combinaciones para calmar a los horacistas descontentos; pero todo fracasó al no querer aceptar algunos de éstos los puestos para que se les había designado.
De ahí en adelante las cosas fueron empeorando cada día. El horacismo quería deshacerse de Morales por haberle perdido la confianza, aunque sin ningún fundamento justo para ello.
A fines de septiembre, Velásquez le escribió a Cáceres diciéndole que su presencia en la Capital era imprescindible para enderezar la situación.
Cuando Cáceres vino, los hombres principales del horacismo le hicieron ver que la presencia de José Fermín Pérez y Bernardo Pichardo en el Gobierno era inconveniente porque lo que deseaba Morales era mantener un gabinete con hombres que le fueran personalmente adictos y a ese título era que Pérez y Pichardo ocupaban respectivamente las carteras de Guerra y Marina y Correos y Telégrafos; que ya eran cuatro los ministros adictos personalmente a Morales: que en ese número figuraban también don Juan Francisco Sánchez, Secretario de Relaciones Exteriores, y el licenciado Andrés Julio Montolío, Secretario de Justicia e Instrucción Pública.
El resultado fue que el partido horacista, por boca de Cáceres, exigió la renuncia de Pérez y Pichardo. La de Sánchez no lo fue porque no se quería sacarlo de Relaciones Exteriores, donde él trataba con el Ministro Americano, Mr. Thomas Dawson, las cuestiones relativas al Proyecto de Convención.
En cuanto a Montolío, el horacismo no se preocupaba, por considerarlo hombre pasivo y pacífico. Además, Cáceres le tenía mucho aprecio personal por haber sido compañeros de estudios en el Colegio San Luis Gonzaga.
José Fermín Pérez fue nombrado gobernador de Puerto Plata. A Bernardo Pichardo le ofrecieron un puesto en el extranjero; pero no quiso aceptar.
Al ser reemplazado José Fermín Pérez por LuÍs Tejera, quien era Gobernador de la Provincia de Santo Domingo, fue nombrado para sustituir a este último don Carlos Ginebra, quien lo había estado siendo en Puerto Plata desde el año de 1904.
Con Cáceres vino el General Cirilo de Los Santos, llamado Guayubín.
Una tarde en la fortaleza, hallándose en ésta el Presidente Morales, fue allí el general Guayubín. A Morales no le perdían los horacistas ningún movimiento. Además, no le tenían confianza al Comandante de Armas de la plaza, que era el Coronel Francisco Aníbal Roldán, en razón de que lo consideraban también amigo de Morales. Este lo creía así, igualmente.
Guayubín era un hombre muy brusco y trató esa tarde a Morales muy irrespetuosamente. Morales le advirtió que era el Presidente de la República y Guayubín le respondió: “Usted será el Presidente para otros, para mí no”.
Luego de eso profirió otras palabras ofensivas. Morales iba a dar una orden de prisión contra Guayubín; pero se contuvo pensando que esa medida podía generar una desobediencia o tal vez un conflicto, pues allí había en esos momentos unos tantos hombres de armas del horacismo en actitud al parecer expectativa.
Por su parte el Coronel Roldán no hizo nada. Desde ese momento las relaciones entre Morales y el horacismo fueron pésimas. Cada día lo iban siendo más. Morales, sin embargo, no quería romper con el horacismo, parte porque él se había desligado por completo del partido jimenista a que pertenecía hasta su designación como candidato del partido horacista y sabía que era la única fuerza con que se podía combatir al horacismo, y parte porque el Ministro Americano Dawson le aconsejaba todos los días que evitara cualquier violencia.
Por otro lado, Morales y Cáceres se tenían un mutuo aprecio sincero, y Morales no quería hacer nada que pudiera perjudicar a Cáceres. Le constaba que el horacismo no había llegado con él a mayores extremos por el empeño que Cáceres había puesto y seguía poniendo para evitar una ruptura final.
Las cosas sin embargo llegaron a tal punto y el desprestigio de Morales adquirió tal grado que la situación empezó a hacérsele intolerable.
Tres Secretarios, el de Hacienda, Federico Velásquez; el de Fomento, Francisco Leonte Vásquez; y el de Interior, Manuel Lamarche García, se mantenían haciéndole una guerra muy cruda.
En el Consejo de Gobierno, Velásquez y Vásquez lo llegaron a tratar en tono tan despectivo que un día Morales (quien había estado mostrando una paciencia sólo explicable por el convencimiento que tenía de los peligros que lo rodeaban) hubo de llamarle muy seriamente la atención a Velásquez, que era quien se mostraba más agresivo.
Todo contacto entre Morales y los ministros, fuera de las sesiones del Consejo, había desaparecido, excepto con Andrés Julio Montolío y Eladio Victoria, quien había reemplazado a Bernardo Pichardo en la cartera de Correos y Telégrafos y observó siempre con el Presidente una conducta muy correcta.
La autoridad de Morales sobre las fuerzas militares era nula. Después del incidente con Guayubín en la fortaleza se había abstenido de pasar cerca de esta.
Como era natural, los jimenistas atizaban el fuego. Hacían circular la especie de que Morales se estaba entendiendo con ellos, lo cual era completamente falso.
En vista de la actitud asumida por el secretario de Guerra y de que eso equivalía a un derrocamiento, enviaría su renuncia al Congreso.
“Se valían de diferentes maniobras. Recuerdo ésta. Los días 1 y 2 de noviembre de aquel año debían celebrarse elecciones municipales. Los jimenistas habían presentado una candidatura y organizado comités para sustentarla.
Descubrieron que a un comité instalado en el barrio de la Misericordia acudían a título de bolos dos “camarones” (espías) horacistas. Un jimenista llamó a otro como para hablarle en privado y ambos se situaron cerca de uno de los “camarones”.
Entonces el uno le dijo al otro en voz baja, pero lo suficientemente perceptible para que el “camarón” oyera: “Ve adonde Morales y dile que nos mande lo que nos ofreció”.
El otro salió y como a la media hora regresó en un coche trayendo una caja de ron, una cantidad de montantes y cohetes y otras cosas. En realidad, donde había ido era a la casa de otro jimenista que ya tenía listas esas cosas.
Por fin Morales se atrevió a dar un paso que aclarara su situación. Resolvió cambiar al Comandante de Armas, nombrar en sustitución de Roldán al General Lorenzo Martí, conocido con el apodo de Pulún, e ir personalmente a la fortaleza a ponerlo en posesión, acompañado de sus ayudantes de campo y un grupo de hombres escogidos del partido horacista en quienes tenía confianza y en unos pocos jinetes que eran amigos personales suyos.
Martí era Gobernador adjunto y horacista muy definido. Todo estaba dispuesto para la mañana del lunes 27 de noviembre.
Queriendo, sin embargo, hacer ver que su propósito era recuperar su autoridad perdida desde el día en que fue insultado por Cirilo de Los Santos, pero no romper con el Horacismo, llamó a su despacho el domingo 26 a Rafael Justino Castillo, horacista prominente, y le propuso la Secretaria de Hacienda, en sustitución de Federico Velásquez.
Castillo no aceptó. Entonces llamó a Rafael Alburquerque y a Ramón O. Lovatón muy horacistas ambos y les propuso, al primero la Secretaría de Hacienda y al segundo la de Fomento, que ocupaba Leonte Vásquez. Tampoco aceptaron.
Ese fue su error capital, porque en vez de esperar a poner en posesión a Martí y luego hacer los cambios en el Gabinete, sustituyendo a los ministros hostiles, pero teniendo bajo su autoridad el recinto militar, lo hizo en orden inverso, sin contar con que Velásquez y Vásquez demasiado fuertes dentro del partido y el gobierno, no iban a permanecer inactivos.
En efecto, Alburquerque y Lovatón, y probablemente Castillo, que era compadre de Velásquez, le comunicaron a éste lo que había propuesto Morales y en seguida Velásquez se puso a su vez en comunicación con Leonte Vásquez y Luis Tejera para apercibirse a la defensa.
El revuelo que se produjo en el horacismo es de imaginarse. La voz que se hizo circular fue la de que Morales estaba planeando un golpe para echar a los horacistas del gobierno y llamar a los jimenistas.
En la prima noche del 25 algunos de los horacistas que habían sido invitados por Morales al día siguiente para poner a Lorenzo Martí en posesión de la Comandancia de Armas, le revelaron el secreto a Velásquez y éste, acompañado de Vásquez y Tejera, fueron a la ciudadela, la cual reforzaron con un número apreciable de hombres escogidos del partido horacista.
Morales, ajeno a esos acontecimientos, amaneció el lunes 26 dispuesto a llevar a cabo su resolución.
Martí se presentó en el palacio a las siete y unos minutos de la mañana y Morales lo mandó al despacho de Relaciones Exteriores, para que recibiera de Juan Francisco Sánchez las últimas instrucciones.
Ya, sin embargo, era demasiado tarde. Luis Tejera había ido a la fortaleza con otro grupo de hombres escogidos y había asumido como Secretario de Guerra el mando de todas las fuerzas.
En seguida fueron separados por Tejera de sus puestos el Comandante Arturo Sanabia y el Capitán Ernesto Sanabia, su hermano y ayudante mayor, quienes habían hecho saber que permanecían fieles al Presidente de la República.
También fue separado de su puesto Manuel Hernández, Nene, Comandante del Cuerpo de Serenos, quien dijo que su deber era seguir al Presidente.
A palacio fue mandado un grupo de civiles armados de revólveres, con instrucciones de oponerse a cualquier intento que hiciera Morales de organizar un grupo.
Enterado ya de todo, Morales seguido de sus ayudantes de campo, se retiró a su casa en la calle del Estudio (ahora Hostos). Esa casa es la misma en donde fue asesinado el Padre Canales y que se consideró siempre como de mala sombra.
Le acompañábamos yo, que era su Secretario, Francisco Ureña Hernández, Oficial Mayor de la Secretaría, y otros empleados de ésta. Todos éramos horacistas; pero no vacilamos en quedarnos a su lado, primero porque ese era nuestro deber, y luego porque estábamos plenamente convencidos de que Morales no había sido infiel a la palabra que le había dado al partido.
Desde su casa mandó a buscar a don Emiliano Tejera y a don Federico Velásquez. Momentos después llegaban estos señores acompañados de varios horacistas.
Morales acusó a Luis Tejera de traición y don Emiliano protestó, replicando que quien le estaba traicionando al partido era Morales, puesto que había estado inventando hacer cambios en el gobierno y queriendo poner fuerzas militares bajo su mando y control personal, con el concurso de los enemigos del gobierno.
Morales se defendió a su vez de esa acusación e hizo un recuento de todos los sucesos que habían ocurrido en los últimos tiempos y por qué él se había visto obligado a proceder como lo había hecho.
Advirtió que su propósito era tener un acuerdo final con el horacismo y no hacer nada sin el concurso del General Cáceres.
Negó que tuviera cualquier connivencia con los jimenistas y dijo que esa era una de las invenciones de sus enemigos dentro del partido horacista para hacerlo salir del poder.
Agregó finalmente que, en vista de la actitud asumida por el secretario de Guerra y de que eso equivalía a un derrocamiento, enviaría su renuncia al Congreso.
Don Emiliano le observó que el partido horacista, empezando por el General Cáceres, que era su más significado representante en el Gobierno, se hallaba muy lejos de desear que él dimitiera, pero que era absolutamente necesaria una definición de la situación para que no se volviera a producir ningún rozamiento entre Morales y el horacismo.
Morales manifestó entonces que el primer paso para llegar a ese resultado debía ser la destitución del Coronel Francisco Aníbal Roldán como Comandante de la Plaza de Santo Domingo.
Don Emiliano, e igualmente Velásquez, respondieron que no habría inconveniente en hacerlo así; pero que era necesario al mismo tiempo sacar del Gabinete a Juan Francisco Sánchez en quien el horacismo veía el inspirador de todo lo que había hecho Morales en contra del horacismo.
Morales volvió a decir que si ese mismo día no era sustituido Roldán él renunciaría. Se siguió discutiendo este punto. Don Emiliano y Velásquez le preguntaron a Morales que quién creía él debía nombrarse Comandante de Armas.
Morales señaló a Lorenzo Martí (Pulún). Don Emiliano y Velásquez se opusieron. Morales propuso al General Juan Pablo Sanabia, Jefe de su Cuarto Militar, y también se opusieron.
Velásquez propuso a Esteban Nivar, quien era Comandante del Puerto, y Morales no aceptó. Entonces propuso a Wenceslao Guerrero González (Laíto) y tampoco aceptó aduciendo que éste había sido sustituido como Comandante del Puerto por haberle faltado el respeto y que ése había sido precisamente uno de los incidentes que marcaron el periodo de las desavenencias entre él y algunos horacistas connotados.
En esto llegó Juan Francisco Sánchez y tomó parte en la discusión en defensa de Morales. En resumen no se llegó a nada. En la tarde se reunieron los Ministros (excepto Montolío) para examinar la situación.
Luis Tejera dijo que para cortar la discusión él estaba dispuesto a renunciar la Secretaría de Guerra y Marina y aceptar la Comandancia de Armas.
Esa misma tarde fue celebrado un Consejo de Gobierno, presidido por Morales, al cual asistió el Ministro americano Dawson. Allí se resolvió nombrar a Luis Tejera Comandante de Armas, pasar a Carlos Ginebra de la Gobernación de la Provincia a la Secretaria de Guerra y nombrar Gobernador a Lorenzo Martí.
Como Gobernador Adjunto fue nombrado Wenceslao Guerrero González (Laíto).
El mismo día 26, Velásquez, Fco. Leonte Vásquez y otros telegrafiaron al Vicepresidente Cáceres llamándolo a la Capital. Morales le dirigió un telegrama invitándolo a celebrar una entrevista a bordo del cañonero Independencia.
Cáceres llegó a la capital el 2 de diciembre, sábado, y al día siguiente se iniciaron en el despacho del presidente unas conferencias a las que asistían Morales, Cáceres, Don Emiliano y Dawson.
Como mi escritorio estaba en el mismo despacho del Presidente, yo oía todas las discusiones desde mi asiento dándoles la espalda a los conferenciantes.
El primer día me quise retirar; pero me dijeron que todos tenían confianza en mi discreción.
Como ya todos los horacistas señalaban al Secretario Sánchez como el inspirador e instigador de toda la supuesta traición de Morales al horacismo, le hicieron ver a Cáceres que era necesario sacarlo del gabinete.
Ese fue el tópico principal de las discusiones. Morales resistió, apoyado por Dawson. Cáceres cedió. Entonces se convino en que Morales le escribiera una carta a Cáceres en la cual se comprometiera a no cambiar ningún ministro ni nombrar otro nuevo, sin consultar antes con Cáceres, como representante del horacismo.
Yo pasé en limpio con mi letra (entonces no había máquinas de escribir en el gobierno) la carta y Morales la firmó.
Cuando ya parecía todo solucionado, los horacistas principales, incluyendo a don Emiliano y a Velásquez, le hicieron ver a Cáceres que era preciso a toda costa que Sánchez saliera del gobierno, pues su influencia sobre Morales era muy grande y las cosas iban a continuar mal.
Cáceres volvió a promover nuevas entrevistas en las cuáles se trataba únicamente la salida de Sánchez del ministerio.
Cáceres insistió en la separación de Sánchez, ayudado por Don Emiliano y Velásquez. Morales volvió a resistir apoyado por Dawson.
Estas entrevistas duraron el 4 y el 5. Morales defendió a Sánchez arguyendo que todos los cargos que se le hacían eran injustos y que, además, se le iba a poner en una situación muy mala después de haber prestado tan buenos servicios al partido y al gobierno.
Dawson lo defendía argumentando principalmente que Sánchez era el Secretario de Relaciones Exteriores con quien había negociado la Convención del 20 de enero de 1905 y el Gobierno de los Estados Unidos necesitaba que permaneciera ahí para que cuanto se relacionara con ese asunto no sufriera tropiezos.
Cáceres dijo que Sánchez podía ser designado para ocupar un puesto en el extranjero, como por ejemplo, la Legación Dominicana en La Habana o el Consulado en Hamburgo.
A su vez don Emiliano y Velásquez hicieron ver a Dawson el error en que incurría vinculando la presencia de Sánchez en la Secretaría de Relaciones Exteriores a la suerte del Proyecto de Convención, el cuál, le aseguraban, seguiría el mismo curso con Sánchez en la Secretaria o fuera de ella.
Por último, el 5 de diciembre en la tarde las fuerzas de la resistencia de Morales se agotaron y el mismo Dawson no encontró más qué replicar, en vista de los cargos que se hacían contra Sánchez como elemento hostil al horacismo.
Quedó convenido en principio que éste iría a la Legación en La Habana. Después de la reunión le dijo Cáceres a Morales que como había de nombrarse un nuevo Secretario de Relaciones Exteriores le sugería que el nombramiento recayera en una de estas tres personas: Don Emiliano Tejera, Don José Gabriel García y Dr. José Lamarche.
Morales me comisionó para que hablara a Don José Gabriel García en su nombre. Así lo hice; pero Don José se negó rotundamente a aceptar.
El día 6 en la mañana, entre 7 y 8, llegó Don Juan Francisco Sánchez a la oficina del Presidente. Este le hizo un relato de lo ocurrido en la reunión del día anterior y una exposición de la situación.
Sánchez le dijo que había estado donde Dawson y que le había hecho el mismo relato. Agregó que le había dicho a Dawson: “Yo me atengo en un todo a lo que Ud. crea mejor”.
Finalmente le dijo Sánchez a Morales que había venido con Dawson desde la Legación Americana, sita entonces en la calle Santo Tomás (ahora Arzobispo Nouel) hasta la casa de don José Martín Leyba (frente al Parque Colón donde ahora tiene sus oficinas el Partido Dominicano) y que, al despedirse, Dawson, estrechándole la mano, le dijo: “Yo le probaré que soy su amigo”.
Al oír esto Morales, inquirió: “¿Qué le quiso decir con eso?” a lo cual repuso Sánchez: “No sé”. Yo quería ver si Usted me lo podía explicar”.
Permanecieron un rato sin hablar. Como monologando dijo Morales: “¿Qué será? “. Sánchez se fue para el despacho de Relaciones Exteriores.
A las 10 y cuarto, más o menos, estando reunidos Morales, Cáceres, Dawson y Velásquez (don Emiliano no había llegado todavía) se presentó Carlos Ginebra, el Secretario de Guerra y Marina, dando señales de gran agitación y encarándose al Ministro americano le dijo:“ Mr. Dawson, del Olimpia y del otro crucero americano ha desembarcado una fuerza que trae cruz roja y ametralladoras y en la fortaleza y en el pueblo hay una gran alarma. Si esa fuerza desembarca la van a hacer fuego”.
Mr. Dawson, con mucha serenidad, le dijo a Don Carlos: “Cálmese, Usted puede dar la seguridad de que esa fuerza no desembarcará. Ella va a transbordarse al Scorpion”. (Este era un cañonero americano que desde hacía meses se hallaba en la ría, cerca de la orilla de Villa Duarte).
Ginebra agregó: “¿Seguro, Mr. Dawson?”. A lo cual este respondió: “Si, Señor, seguro”. Cuando Ginebra estaba bajando por una escalera de madera que había en el patio, estaba llegando a ésta Luis Tejera con un grupo de hombres armados de carabina. Ginebra quiso pararlo; pero Tejera no le hizo caso.
Foto de Carlos F. Morales Languasco en 1905 (36 años).
El Comandante Arturo Sanabia, quien estaba en la puerta que daba acceso por la galería a las oficinas del Presidente y que, al igual que su hermano el Capitán Ernesto Sanabia, se había puesto al servicio directo de Morales, entró al despacho de éste y le dijo: “Presidente: ahí viene Luis Tejera con unos cincuenta hombres armados”.
Morales no se inmutó lo más mínimo. El usaba siempre el saco cerrado hasta el cuello. Se limitó a sacar del ojal el botón que daba a la cintura y exclamó: “Que pase”. Cáceres se puso de pie y dijo: “Mr. Dawson, no respondo de lo que pase”. (El General Cáceres explicó más luego esa frase en mi presencia al mismo Dawson, diciéndole que él creía que, a pesar de lo afirmado por éste, los americanos habían desembarcado y que en ese caso no respondería de lo que sucediera, porque él no iba a contener al pueblo ni a las tropas si les hacían fuego a los americanos).
Tanto Cáceres como Dawson salieron de la oficina de Morales y fueron al encuentro de Luis Tejera. Con Morales quedamos Arturo y Ernesto Sanabia y yo. Morales me requirió a que me fuera. Le contesté que yo permanecería ahí. Dirigiéndose luego a Arturo Sanabia y señalándole la puerta que daba a un departamento contiguo a la galería interior le dijo: “Sanabia: pásele el pestillo a esa puerta para que les cueste trabajo abrirla. A mí me harán picadillo; pero yo mato antes a Luis Tejera. Hasta hoy estará de guapito”· Al hablar así echó hacia adelante la funda del revólver.
Esa mañana se había recibido un telegrama del General Demetrio Rodríguez por la línea francesa, que decía más o menos: “Sé tu situación ahí, mándame cañonero independencia e iré con quinientos militares”. Morales, recordando esto, me dijo:“ Troncoso, ¿dónde está el telegrama de Demetrio? Rómpalo, porque si nos matan va a ser una prueba en contra mía”. Demetrio Rodríguez era Delegado del Gobierno en la Línea Noroeste y aspirante a la Presidencia.
La comarca estaba en manos del jimenismo y Demetrio la gobernaba sin sujeción. Entre Morales y él no había ninguna clase de relaciones. Morales no creyó sincera su actitud. Rompí el telegrama y traté de mascarlo y tragarlo; pero al no poder lograr esto eché los restos de papel, llenos de saliva, debajo de una alfombra. Unos segundos después me dijo, hasta con buen humor: “Troncoso, ya no pasará nada; estas cosas son como ciertas enfermedades, que si no matan en el primer momento ya no hacen nada”.
De la parte de afuera venía mucha bulla. Oímos, sin embargo, claramente la voz de Cáceres cuando dijo: “General Tejera párese ahí” y después: “General Tejera qué disparate es ese? Morales me dijo entonces: “Troncoso: vaya por la galería de la calle y vea si puede pasar al salón para que me diga cómo está la cosa”. Fui. El salón estaba completamente vacío. Continué hasta una puerta de persiana que comunicaba la galería del patio por la escalera que daba acceso al salón. Mirando por una celosía vi a Velásquez que se abrazaba a Luis Tejera y le gritaba al oído: “¿Qué es eso Luis? Soy yo, Velásquez. Ya todo está arreglado. No hay ningún peligro”.
Al oír esto, Luis se desasió de Velásquez y tirando el sombrero al suelo exclamó: “Me c/…en Dios”. Cáceres le gritó entonces: “General Tejera: vaya a cubrir su puesto”. Mr. Dawson se empeñó en que Luis Tejera fuera al río para convencerse de que no había tal desembarco. Pasado un rato, todos fueron para el muelle. Efectivamente, las fuerzas salidas del Olimpia estaban ya transbordadas al Scorpion.
El interés político de aquellos días quiso hacer aparecer esta conducta de Luís Tejera como si lo hubiera movido un arranque de patriotismo; pero no hubo tal cosa. El creyó que los americanos iban a desembarcar para apoyar a Morales y llevándose de un impulso salió a matar a éste, para que no le aprovechara. La prueba es que fue a palacio contra Morales, en vez de ponerles el frente a los presuntos invasores. (Digo que Tejera fue a matar a Morales, porque varios de los que le acompañaban referían que, al salir de la Fortaleza, Tejera profirió: “vamos a acabar con Morales y los que están con él”).
En cambio, se le quiso atribuir a Morales la combinación de un plan con el Secretario Sánchez y el Ministro Dawson para hacer bajar un destacamento del Cuerpo de Marina americano de los buques de guerra Olimpia y Yankee, surtos en el Placer de los Estudios, a fin de apoyarse en ellos. La conversación que yo oí esa mañana entre Morales y Sánchez, y que refiero arriba, demuestra que ni uno ni el otro sabían nada de lo que los americanos iban a hacer. Además, de haber estado en semejante combinación, no habrían ido a sus respectivos despachos, exponiéndose a las iras de los enemigos que los vigilaban y hasta los cercaban continuamente.
Volviendo a los sucesos del día 6: Después de conversar con Morales, don Juan Francisco Sánchez, quien se había ido para el despacho de Relaciones Exteriores, se puso allí a recoger los papeles particulares que tenía en su escritorio y a dar órdenes para poner el despacho en condiciones de entregarlo a su sucesor. Allí le sorprendió el serio incidente que acabo de relatarle. Salió apresuradamente.
Él no sabía de lo que se trataba; pero se enteró de que un grupo armado encabezado por Luis Tejera había invadido el Palacio, y tomando por una escalera de mampostería situada en el fondo del patio, se deslizó entre la multitud que se hallaba aglomerada en el patio y fue a asilarse en la Legación americana.
El resto del día, como es de presumirse, se pasó en medio de una gran agitación. Morales, a pesar de todo, fue en la tarde a su despacho, acompañado de los dos Sanabia, el Capitán Alberto Hernández, el Capitán Federico Sarita y el Teniente Luis Castillo Marcano y Villalón. (No recuerdo el nombre de éste último. Era su sobrino) (AB-3). Los demás edecanes lo habían abandonado diciendo que no le podían seguir sirviendo a un traidor.
Desde adentro oíamos las voces de los que pasaban por las galerías interiores denostando a Morales.
Al día siguiente fue don Emiliano Tejera a Palacio y le dijo a Morales que era necesario retirar lo resuelto con respecto a que Sánchez fuera nombrado Encargado de Negocios en la Habana, pues “los muchachos de la Fuerza se oponían a eso” (1). Morales respondió que no se haría el nombramiento.
Al no aceptar don José Gabriel García el nombramiento de Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, quedó este puesto vacante. La recomendación del doctor José Lamarche fue retirada. Cáceres y Velásquez se empeñaron mucho con Don Emiliano en que éste aceptase el puesto y, una vez vencida su resistencia, Morales, lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores el día 18. (AB-4)
Con la presencia de don Emiliano en el gabinete la situación mejoró un poco. El trataba a Morales con mucha consideración. Cáceres iba a ver al Presidente diariamente. La conversación entre ambos era siempre cordial. A pesar de esto, la desconfianza de los horacistas contra Morales aumentaba. Dos de los ministros, don Manuel Lamarche García y don Fco. Leonte Vásquez, vivían agitándolos continuamente contra Morales, y tildaban a Cáceres y a don Emiliano de “pastelero”. Esto se lo iban a referir a Morales los pocos horacistas que se atrevían a acercársele.
Considerando la situación satisfactoria, Cáceres se volvió al Cibao. Cuando se despidió de Morales le dijo estas palabras: “Yo me voy. Espero que cualquier cosa que ocurra se podrá arreglar fácilmente. Yo les he dicho aquí a mis amigos que si te tocan un cabello que sea, vendré desde el Cibao contra ellos, pues estoy dispuesto a llevarme de encuentro a cualquiera que te haga daño. Ahora yo voy para Puerto Plata. Tú sabes que las autoridades de allí no son amigas mías. De manera que tú verás cómo me arreglas eso”.
Al otro día, Velásquez le propuso a Morales el nombramiento del General Manuel de Jesús Camacho como Comandante de Armas de Puerto Plata y Morales aceptó. Quien ocupaba ese puesto era el General Rufo Reyes, antiguo jimenista, que se había separado del jimenismo junto con Morales cuando los horacistas proclamaron a éste su candidato presidencial.
(Años después, siendo yo Secretario de Justicia e Instrucción Pública en el Gabinete del Presidente Cáceres, me dijo éste en una conversación en que habíamos estado recordando los sucesos de los últimos días del gobierno de Morales, que una mañana de diciembre de 1905 se le presentó en la casa de don Juan Cruz Alfonseca, dónde él se hospedaba, su oficial Martín Cruz para decirle que no había podido cumplir su orden de matar a Morales ni tampoco Eduardo Contín, otro de sus oficiales, porque Morales al regresar a casa no había pasado por donde ellos habían estado esperándolo; que él ( Cáceres) lleno de asombro, y hasta espanto, le preguntó que quién le había transmitido esa orden, a lo cual respondió que un pariente suyo, agregando que en ese momento se encontraban reunidos varios individuos en la fortaleza, discutiendo lo que había que hacer con Morales; que inmediatamente fue a la fortaleza y encontró efectivamente allí a varios horacistas principales que trataban de proceder contra Morales en forma violenta, inclusive matándolo, si era necesario, y que les había advertido que no toleraría ningún atentado contra Morales porque él pasaría a la historia asumiendo por entero la responsabilidad de la muerte de Lilís; pero no la de Morales, sobre todo cuando cualquier crimen que se perpetra contra éste lo iba a aprovechar a él como Vicepresidente.
Yo ligué en mi memoria estas palabras de Cáceres a las que oí años atrás cuando fue a despedirse de Morales. Se las recordé; pero me dijo que él no se acordaba de haberle dicho eso a Morales.
Después de la ida de Cáceres la condición de Morales se hizo precarísima. Siguió asistiendo a las oficinas de palacio. La gente del pueblo lo miraba con admiración, por el valor que mostraba en medio de una situación tan erizada de peligros para él. En cambio, sus adversarios, cometían en su contra muchas bajezas. Le tenían rodeada la casa por los patios y techos vecinos. Hasta en las azoteas de enfrente había gente situada para espiar los menores movimientos de él y de su familia. Había hasta quienes le dirigían insultos desde la calle, cuando él estaba en el interior de la casa.
Hacia el 20 o 21 de diciembre, ya de Morales no quedaba ni sombra de Presidente. El único Ministro que iba a verlo era Andrés Julio Montolío, y de los empleados Julio Pou, que era Administrador General de Correos, y el Ingeniero Osvaldo B. Báez, Director General de Obras Públicas.
El 23 de diciembre circuló en la capital la noticia de que al General Miguel Ángel Ramírez, Comandante del Puerto de Puerto Plata, lo habían herido al irlo a coger preso por orden del General José Fermín Pérez, el Gobernador. Los horacistas creyeron que el autor de esto era Morales y públicamente se pusieron a decir que era necesario o matarlo o encarcelarlo.
En ese extremo las cosas Morales mando llamar al Ingeniero Báez y convino con éste la manera de sacarlo de la ciudad. Lo que hizo entre el 23 y el 24 lo ignoro. El 23 era sábado y no hubo oficina por la tarde.
Después de todo en la oficina no había nada que hacer, lo cual había dado lugar unos días antes a estas expresiones de buen humor de Morales: “Ni siquiera podemos estar espantando moscas, porque ni éstas se ocupan de mí”.
El domingo 24 a mediodía fui a su casa. Me dijo que esa noche se saldría de la ciudad, sin entrar en detalles. Al anochecer volví. Cuando yo subía las escaleras, éstas a oscuras, me di cuenta de que unas personas que empezaban a bajar volvieron para atrás; pero casi enseguida oí una voz que distinguí, era la de Alberto Hernández, quien dijo: “Es Troncoso”.
Avancé y en una semi-claridad que había en lo alto de la escalera vi a Morales, Alberto Hernández y Federico Sarita, vestidos los tres andrajosamente. Morales me dio un abrazo y muy emocionado exclamó: “Adiós, Troncoso” (Morales nunca me llamó por mi apodo).
De lo demás que pasó solamente sé lo que he oído referir.
Una coincidencia digna de anotarse: el cochero que, según me informó más tarde el Ingeniero Báez, había llevado a Morales hasta fuera de la ciudad, después de haberlo recibido en su coche en las inmediaciones del parque Duarte, se llamaba Luis Tejeda. Está vivo.
Su afectísimo amigo,
Manuel de Jesús Troncoso de la Concha
Notas
(1).- “La Fuerza” era otro nombre con el que se denominaba entonces la fortaleza Ozama, sede de la comandancia militar de la ciudad. Nota del autor.
Notas del administrador del blog:
AB-1: Las diferencias entre el Presidente y el partido horacista se fueron incrementando en la misma proporción en que los recursos fueron aumentando como consecuencia de los recursos obtenidos luego de ponerse en ejecución el Modus Vivendi, ya que en tales condiciones era más fácil gobernar.
AB-2: Por orden de Cirilo de los Santos (a) Guayubín, en abril de 1904, fue fusilado en Los Llanos, común de San Pedro de Macorís, Nicolás Arias (a) Manasa, cabecilla de los rebeldes que dispararon a los buques New York y Columbia el 11 de febrero de ese año, desencadenando el bombardeo al poblado de Pajarito.
AB-3: Pedro Villalón Morales era sobrino del Presidente.
AB-4: Desde la renuncia de Juan Francisco Sánchez, el 6 de diciembre de 1905, hasta la designación de Emiliano Tejera, el Secretario de Hacienda Federico Velásquez desempeñó las funciones interinas de Relaciones Exteriores en adición a las propias..
AB- Final: La continuación de la historia, donde termina la narración contenida en la carta de don Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, puede el lector conocerla en una entrevista concedida por Morales Languasco al periodista E. H. F. Dottin, de la revista The Wide World Magazine, en enero de 1906, luego de llegar exiliado a Puerto Rico después de su derrocamiento, con el título “A Fligth for Live”. En dicha entrevista el lector podrá constatar ciertas coincidencias entre las dos narraciones ofrecidas con más de tres décadas de diferencia, entre ambas, además de conocer cómo acontecieron los hechos con posterioridad a donde termina lo narrado por don Manuel de Js. Troncoso de la Concha, en la carta que nos ocupa, visitando el siguiente enlace: https://carlosmoraleslanguasco.com/2017/09/28/escapada-por-la-vida-a-fligth-for-live/.
Introducción: Luego de que fuera declarada la Revolución de la Unión, en Puerto Plata, el 24 de octubre de 1903, llegó el crucero Independencia a Puerto Plata el día 28 de ese mismo mes y bloqueó la entrada al puerto por instrucciones del presidente Alejandro Woss y Gil. A continuación, algunas notas de prensa, sobre el particular, con sus respectivas fuentes y nuestros comentarios. (C.D.M.M.)
Contenido de Documentos y Traducción al Castellano: Contribución de Louis Paiewonsky Jr.
Fuente: The Week’s Progress, (El Progreso de la Semana). Nueva York, Estados Unidos, Vol. XXII, No. 366, 14 de noviembre de 1903, página 462.
Título: Revolución en Santo Domingo. Avance del Movimiento para Derrocar al Presidente Woss y Gil – El «Cherokee» Fuerza el Bloqueo. La República de Santo Domingo está en medio de otra revolución, encabezada por el General Epifanio Rodríguez, con el objetivo de derrocar al Presidente Woss y Gil. Se ha declarado la Ley Marcial. Los rebeldes han avanzado tanto que han logrado establecer un Gobierno Provisional en la parte Norte de la República. . El gobierno del Presidente Woss y Gil ha ordenado un bloqueo en todos los puertos del norte de la isla. Antes de que se anunciara el bloqueo, se intentó impedir la entrada del vapor Cherokee, de la línea Clyde, en los puertos de Puerto Plata y Samaná, pero el ministro Powell, nuestro representante, protestó enérgicamente y el Cherokee ignoró el bloqueo y se dirigió a Puerto Plata. El gobierno dominicano había ordenado que el Cherokee descargara su cargamento en la ciudad de Santo Domingo. . Los rebeldes ahora marchan hacia la ciudad de Santo Domingo. Ha habido varias pequeñas batallas. Vásquez, Jimenes y otros dominicanos que anteriormente fueron destituidos de sus cargos están apresurándose a regresar a Santo Domingo para intentar que la revolución sirva a sus propios fines. . El General Woss y Gil encabezó la revolución que estalló en Santo Domingo en marzo del presente año, y que resultó en la caída de Horacio Vásquez. Gil fue elegido Presidente en junio, y en julio el Congreso dominicano ratificó su elección. El expresidente Jimenes fue destituido en mayo de 1902 por las fuerzas revolucionarias comandadas por Vásquez, quien en ese momento era vicepresidente de la República.
A petición del Ministro Powell, nuestro gobierno ha enviado el crucero Baltimore y el cañonero Newport a Santo Domingo para velar por los intereses estadounidenses.
Nota: Epifanio Rodríguez fue de los generales horacistas que acompañaron la Revolución de la Unión, pero no encabezaba el Movimiento, ni figuraba en el Acta Constitutiva del Gobierno. (C.D.M.M.)
Nota del Periódico “The Summary” (El Resumen) Fuente: Astor, Lenox Tilden VOL. XXXI, NO 44. (Biblioteca Pública de New York) Elmira, N.Y., sábado 30 de octubre de 1903.
Título: Los Dominicanos Detienen Buque Americano.Subtítulo: La Revolución se Expande – Puerto Plata Bloqueado y el Vapor Cherokee Impedido de Entrar – También Obligaron a un Vapor Cubano a Salir.
PUERTO PLATA, Santo Domingo, 29 de octubre. En sus esfuerzos por aplastar la revolución que amenaza con derrocar al gobierno de Woss y Gil, el Gobierno dominicano ha declarado bloqueado este puerto. El crucero Independencia, del Gobierno, apareció frente a Puerto Plata ayer por la mañana y procedió a hacer cumplir enérgicamente la orden. El primer barco detenido fue el vapor correo cubano María Herrera, con destino a Puerto Rico, que hace escala regularmente en este puerto. El comandante del Independencia informó al capitán del María Herrera que no podía desembarcar a sus pasajeros, correos ni mercancías en Puerto Plata. Las protestas fueron en vano. El cubano se negó a aceptar la sugerencia de desembarcar los pasajeros y correos en otros puertos dominicanos, y tras unos minutos, giró su barco hacia el mar y continuó hacia San Juan, Puerto Rico. Cuando el María Herrera desapareció, otro vapor apareció en el horizonte desde el oeste. Resultó ser el vapor correo americano Cherokee, que venía de Monte Cristi. El buque de guerra navegó para encontrarse con el barco estadounidense, y el Cherokee continuó hacia la Capital. . A pesar del éxito del Gobierno en bloquear el puerto, la revolución, liderada por el General Morales en favor del expresidente Jimenes, se está expandiendo rápidamente y los rebeldes parecen estar bien abastecidos de armas y municiones. No se cree que el bloqueo haga más que incomodar a los comerciantes locales y molestar a los transportistas. Los rebeldes, según declaran sus líderes, no necesitan suministros, y es la opinión general que el Gobierno del presidente Woss y Gil está perdido. . Durante varios meses, los conspiradores contra el Gobierno han planeado en secreto el derrocamiento del presidente Gil. Las numerosas acusaciones de fraude en las aduanas y las supuestas mentiras de los ministros de Guerra y Finanzas son la causa del levantamiento. Toda la parte norte de la República se unió a la rebelión y Monte Cristi, La Línea y Moca fueron rápidamente capturadas. De hecho, el General Morales y su ejército fueron recibidos con los brazos abiertos en estas ciudades y muchos de los habitantes se unieron a los revolucionarios. El vicepresidente Deschamps, que vive en Monte Cristi, ha desertado las fuerzas de Gil y está luchando con los rebeldes. Se ha formado un gobierno provisional con el General Carlos Morales como presidente. Se ha nombrado el siguiente gabinete: ministro de Interior, Carlos Reinoso; ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Emilio Alfau; ministro de Finanzas, Enrique Pou; ministro de Correos, Carlos Ginebra; ministro de Obras Públicas, Eladio Victoria; ministro de Justicia, Enrique Jimenes; y ministro de Guerra, Eliseo Cabrera. . Se dice que la elección del General Morales como presidente es un paso provisional, a la espera de la llegada del General Jimenes, quien será elegido presidente si la revolución tiene éxito. . En una entrevista, el General Deschamps, vicepresidente de la República Dominicana, quien ha abandonado el Gobierno y huido a este puerto, dijo: «El pueblo fue engañado cuando el General Jimenes fue nombrado Agente Fiscal de la República Dominicana en los Estados Unidos por el presidente Woss y Gil, y su renuncia agitó el sentimiento público. Mi partida provocó la insurrección en el Cibao, donde yo controlaba a los descontentos. Fue suficiente que diera la espalda para que la pólvora se encendiera».
Nota: La Revolución de la Unión se pronunció el 24 de octubre de 1903. Las presentes notas dan cuenta de que a partir del 28 de octubre el puerto de Puerto Plata se encontraba bloqueado por el crucero dominicano Independencia, por instrucciones del Gobierno de Woss y Gil, y no permitía que ninguna nave entrara a dicho Puerto. El buque de correo cubano María Herrera, que también transportaba pasajeros y mercancía, se vio impedido de entrar al puerto por el buque de guerra del Gobierno, teniendo que seguir rumbo a Puerto Rico. Lo mismo ocurrió con el buque de guerra norteamericano Cherokee, que procedente de Montecristi fue impedido de entrar y tuvo que seguir hacia Santo Domingo, donde hubo reclamos del Encargado de Negocios norteamericano William F. Powell, alegando que el Cherokee tenía que descargar en los puertos que tenía previstos. El Vicepresidente Eugenio Deschamps no vivía en Montecristi, aunque salió hacia el exilio desde el puerto de dicha ciudad. Las informaciones contenidas en estas notas de prensa son testimonio de que, en esos días, en el puerto de Puerto Plata no había un buque de guerra de los Estados Unidos que hiciera oposición al Crucero Independencia, que mantuvo el bloqueo impidiendo la entrada de buques al puerto, impidiendo que a los revolucionarios les llegaran refuerzos por vía marítima. De manera que tampoco pudo haber recibido Morales apoyo de los norteamericanos para acceder a la Presidencia, lo que contradice teorías de algunos historiógrafos que, sin identificar unidades militares, ni aportar pruebas documentales, referencias de daños causados o bajas en combate, sostienen que los norteamericanos ayudaron a Morales a tomar el Poder, aunque las acciones de los revolucionarios fueron realizadas por tierra, tomando los principales pueblos del Cibao y el Gobierno fue reconocido por el de los Estados Unidos el 20 de enero de 1904, dos meses después. (C.D.M.M.)
Se necesitan buques de guerra en las aguas de Santo Domingo para proteger los intereses de los Estados Unidos. Una rebelión, como es habitual, está en progreso en esa república perturbada, y el gobierno actual ha comenzado a interferir con los envíos estadounidenses. La semana pasada, un buque de guerra dominicano detuvo al vapor Cherokee de la línea Clyde cuando se acercaba a Puerto Plata e informó al capitán que no podía entrar en ese puerto. El Cherokee entonces se dirigió hacia Samaná, pero se le impidió entrar en ese puerto, ya que el Ministro de Guerra ordenó al capitán del Cherokee que se dirigiera a la Capital. Al llegar la embarcación, el gobierno exigió que la carga destinada a Puerto Plata y Samaná fuera desembarcada en ese puerto. El agente de la compañía y el capitán del Cherokee se negaron a cumplir con esta demanda y apelaron al ministro estadounidense Powell en busca de protección. El ministro Powell habló con el presidente y argumentó que, dado que el gobierno de Santo Domingo no había informado a las legaciones extranjeras de ningún bloqueo, no podía impedir que el Cherokee entrara en los puertos de Puerto Plata y Samaná, e insistió en que la carga debería desembarcarse en su destino. El Presidente, en respuesta, reiteró su demanda de que la carga del Cherokee fuera desembarcada en Santo Domingo, pero el ministro Powell se negó a permitirlo. Declaró que haría responsable al Gobierno si se tomaba alguna acción violenta contra el Cherokee. Cuando el Cherokee estaba listo para partir hacia Azua, se le negaron los papeles de despacho y nuevamente se le exigió que desembarcara su carga. El ministro Powell escribió una nota severa al Gobierno exigiendo el permiso para que el Cherokee zarpara. El gobierno se negó a permitir que un piloto abordara la embarcación, y Powell entonces instruyó al capitán Archibald que sacara su barco y se dirigiera a Azua, manteniendo la carga a bordo y desembarcándola en los puertos de destino. El cañonero Newport ha sido enviado a Santo Domingo para apoyar al ministro Powell.
Fuente:The Christian Advocate. New York, Estados Unidos, Vol. LXXVIII, No. 46, 12 de noviembre de 1903, página (1846) 38.
EXTRANJERO: Un buque de guerra dominicano impidió que el vapor Cherokee de la línea Clyde entrara en Puerto Plata y lo envió a Santo Domingo, aunque no se había declarado oficialmente un bloqueo. El ministro estadounidense Powell protestó ante el gobierno y, actuando bajo las instrucciones del Ministro, el Cherokee regresó a Puerto Plata y forzó el bloqueo.
Asunto: Comunicaciones relativas a solicitud de reconocimiento del Gobierno Provisional de Carlos F. Morales Languasco al Gobierno de los Estados Unidos a partir del 2 de diciembre de 1903, fecha en que fue solicitado el reconocimiento a todos los países con legaciones diplomáticas en la República Dominicana.
Introducción: El Gobierno Provisional de Morales Languasco asumió el Poder, de manera oficial, el 25 de noviembre de 1903 y fue reconocido por los Estados Unidos el 20 de enero de 1904 (56 días después de haber tomado el Poder y 49 días después de haberlo solicitado). Aunque algunos autores sostienen que los Estados Unidos ayudaron a Morales Languasco a llegar a la Presidencia, en este documento queda claro que casi dos meses después de haber asumido la Presidencia no lo habían reconocido. (C.D.M.M.)
Contenido: Informe de la Legación Diplomática de Estados Unidos en la República Dominicana al Departamento de Estado,
Fuente: Archivo Histórico del Centro Theodore Roosevelt.
Contenido del documento y traducción: Contribución de Louis Paiewonsky Jr.
REPÚBLICA DOMINICANA.
Solicitud de Reconocimiento del Gobierno Provisional de la República Dominicana.
Correspondencia del Encargado de Negocios de los Estados Unidos, William F. Powell, al Secretario de Estado John M. Hay.
No. 680. Serie de Santo Domingo.
LEGACIÓN AMERICANA, Ciudad de Santo Domingo, R.D., 3 de diciembre de 1903.
SEÑOR: Tengo el honor de adjuntar al Departamento la correspondencia que ha tenido lugar entre el Gobierno Provisional y esta Legación sobre el tema del reconocimiento del gobierno actual.
[Anexo 1.]
W. F. POWELL.
Del Sr. Miguel E. Alfau al Sr. William F. Powell.
REPÚBLICA DOMINICANA, DEPARTAMENTO DE RELACIONES EXTERIORES, Santo Domingo, 2 de diciembre de 1903.
Honorable W. F. POWELL: Tengo el honor de comunicar a Su Excelencia que la Revolución iniciada en Puerto Plata el pasado 24 de octubre ha triunfado, y contando con el apoyo de toda la República, el Gobierno bajo la presidencia del General Carlos F. Morales ha sido constituido en la siguiente forma:
General Carlos Reynoso, ministro de Interior y Policía; Ciudadano Miguel Emilio Alfau, ministro de Relaciones Exteriores; Ciudadano Enrique Jiménez, ministro de Justicia e Instrucción Pública; Ciudadano Enrique Pou, ministro de Finanzas y Comercio; General Eliseo Cabrera, ministro de Guerra y Marina; Ciudadano Eladio Victoria, ministro de Mejoras Públicas y Obras Públicas; General Carlos Ginebra, ministro de Correos y Telégrafos.
El deseo de fortalecer cada día más las relaciones cordiales que unen a la República Dominicana con el Estado tan dignamente representado por Su Excelencia me mueve a solicitar en nombre de mi Gobierno el reconocimiento de éste como base sobre las cuales deben descansar las relaciones que han existido y deben existir siempre entre el pueblo dominicano y la nación que ha encargado a Su Excelencia su representación en esta República.
Los hombres que están a cargo de los asuntos públicos, imbuidos del propósito saludable de organizar la prosperidad del país sobre una base sólida y de fortalecer las relaciones más cordiales con las naciones amigas, no dudan que su excelencia contribuirá efectivamente a fortalecer los lazos de amistad mutua entre mi Gobierno y el de la nación tan dignamente representada por su excelencia, y le solicitan especialmente que informe a su Gobierno sobre la existencia del Gobierno que recientemente se ha hecho cargo de los asuntos nacionales, con el apoyo unánime del país, como resultado del movimiento revolucionario del pasado 24 de octubre.
MIGUEL E. ALFAU.
Nota: Una comunicación similar, solicitando el reconocimiento del Gobierno Provisional, fue remitida a todas y a cada una de las legaciones diplomáticas acreditadas en Santo Domingo. (C.D.M.M.)
[Anexo 2.]
Del Sr. Powell al Sr. Alfau.
LEGACIÓN AMERICANA, Ciudad de Santo Domingo, R.D., 3 de diciembre de 1903.
SEÑOR: Tengo el honor de acusar recibo de la nota de Su Excelencia del 2 de diciembre, por la cual me informa que el General Carlos Morales es el Presidente Provisional de esta República y que ha seleccionado a ciertos caballeros como miembros de su gabinete para que lo asistan en la conducción de los asuntos del actual Gobierno, cuyos nombres encuentro en su despacho.
Su excelencia también me informa que el nuevo Gobierno desea incrementar las relaciones cordiales de esta República con los Estados Unidos de América del Norte, de los cuales tengo el honor de ser su Representante.
Además, Su Excelencia me informa que el propósito del General Morales, el Presidente, y de los miembros de su gabinete, es organizar sobre una base sólida la futura prosperidad del país.
Finalmente, Su Excelencia solicita que lleve estos hechos al conocimiento de mi Gobierno, con vistas al reconocimiento del Gobierno actual.
En respuesta a la solicitud de Su Excelencia, estaré encantado de hacerlo cuando sea informado por su excelencia sobre los siguientes puntos:
Que el gobierno actual se comprometa a reconocer todos los acuerdos establecidos entre esta Legación y la República Dominicana, así como todos los compromisos asumidos por administraciones anteriores.
Si el Gobierno de Su Excelencia está de acuerdo con lo anterior, me complacería comunicarlo a mi Gobierno por cable, y al recibir respuesta se lo haré saber a Su Excelencia.
William F. Powell
Nota: Como se aprecia en el texto anterior, William F. Powell, Encargado de Negocios de los Estados Unidos en la República Dominicana, le informa al Canciller dominicano que el Gobierno Provisional sería reconocido a condición de que éste, cita: “se comprometa a reconocer todos los acuerdos establecidos entre esta Legación y la República Dominicana, así como todos los compromisos asumidos por administraciones anteriores”. Se refiere al Protocolo del 31 de enero de 1903, suscrito con el Gobierno Provisional de Horacio Vásquez, en el que se acordó (Art. 1), cita: “el Gobierno Dominicano le pagará al Gobierno de los Estados Unidos la suma de cuatro millones quinientos mil dólares (US$4,500,000) oro americano, en los términos que fijarán los árbitros”. Suma que se le adeudaba a la compañía norteamericana San Domingo Improvement Co., el Protocolo también establecía la creación de un Tribunal Arbitral (que para la fecha de esta comunicación ya se encontraba deliberando en Washington) compuesto por tres árbitros que determinarían las condiciones de pago y las garantías, que eran las aduanas dominicanas. La Sentencia del Tribunal Arbitral fue dictada siete meses después, lo que se conoció como el Laudo Arbitral de Julio de 1904. La misma exigencia le había sido hecha, en agosto de ese mismo año, al Presidente Alejandro Woss y Gil quien, en principio, se negó alegando que ese Acuerdo no tenía ningún valor, puesto que había sido suscrito por un gobierno de facto y no había sido sancionado por el Congreso. Luego de que Powell le manifestara que de no reconocerlo romperían relaciones y se tomarían otras medidas, el presidente Woss y Gil aceptó los términos del Protocolo y procedió a nombrar dos de los tres jueces del Tribunal Arbitral, en razón de que cada gobierno debería elegir un juez y el tercero debería ser escogido de mutuo acuerdo entre los dos gobiernos, a más tardar dos meses después de la firma del Protocolo, de lo contrario debería ser escogido por el Presidente dominicano de entre los jueces de las Cortes de Apelaciones de Circuito de los Estados Unidos, como en efecto ocurrió. (C.D.M.M.)
Ciudad de Santo Domingo, R.D., 15 de diciembre de 1903.
SEÑOR: Tengo el honor de presentar al Departamento la correspondencia que esta Legación ha tenido con el gobierno actual sobre el tema del reconocimiento.
También tengo el honor de informar que un miembro del Gobierno deseaba saber si mi Gobierno les prestaría o adelantaría dinero. Les he informado que mi Gobierno no podría adelantar dinero para ningún propósito sin el consentimiento del Congreso; que no se podría extraer dinero del Tesoro del país sin la sanción del Congreso, y que sería inútil hacer una apelación de este carácter al Presidente Roosevelt o al Honorable John Hay.
Del Sr. Alfau al Sr. Powell.
W. F. POWELL.
REPÚBLICA DOMINICANA,
DEPARTAMENTO DE RELACIONES EXTERIORES, Santo Domingo, 4 de diciembre de 1903.
Honorable W. F. POWELL: Tengo el honor de acusar recibo de la atenta nota de su excelencia, con fecha 3 del presente, por la cual somete a mi consideración dos puntos, cuya respuesta reservo hasta que todos los miembros del ejecutivo provisional hayan anunciado su llegada a esta ciudad; lo que ocurrirá muy pronto.
Tan pronto como su llegada se efectúe y el Gobierno esté en mayoría, tendré gran satisfacción en someter con preferencia a todas las demás cuestiones los puntos planteados por su excelencia en la nota que tengo el honor de responder
El Primer Vuelo de un Dominicano: El Histórico Viaje Aéreo del General Carlos Felipe MoralesLanguasco en 1913.
Autor: Louis Paiewonsky, Jr.
El General Carlos Felipe Morales Languasco (1868-1914), destacado líder y figura política de la República Dominicana, fue el primer dominicano en volar en avión, dejando una huella imborrable tanto en la historia de su país como en el desarrollo de la aviación mundial. El 7 de diciembre de 1913, Morales Languasco vivió esta experiencia pionera como pasajero del renombrado piloto francés Henri Sallard, uno de los aviadores más experimentados de su tiempo. El vuelo se llevó a cabo en el aeroplano Sallard I, en el reconocido aeródromo de La Vidamée, ubicado en Saint-Nicolas, Courteuil, en la región de Oise, Picardía, Francia, un lugar clave para los avances en la aviación de principios del siglo XX.
Durante el vuelo, que alcanzó una altitud de 600 metros, Morales Languasco experimentó el asombro de volar en una de las innovaciones tecnológicas más impresionantes de la época. Este hecho no solo representó un hito personal, sino que también simbolizó el creciente interés de la República Dominicana en el progreso tecnológico y su integración al desarrollo global en una era de rápidos avances. Este vuelo reflejó el espíritu emprendedor y visionario de Morales Languasco, quien, además de su legado político, mostró un firme interés en el avance tecnológico de su tiempo.
Aeroplano Sallard I. Diseñado en 1913 por el piloto Henri Sallard. Equipado con un motor Anzani de 10 cilindros y una potencia de 100 caballos de fuerza, este avión representaba una notable innovación tecnológica de su tiempo.
Gobierno Dominicano responde requerimiento del Gobierno de los Estados Unidos.
Documento: AGN. Ministerio de Relaciones Exteriores. Libro de Acta No. 54 de 1903.
No. 199
Santo Domingo, Diciembre 13 de 1903
Sr. Encargado de Negocios.
Refiriéndome a la atenta comunicación de VS No. 218 del 9 de este mes, tengo el honor de solicitar de la cortesía de VS se sirva determinar los contratos o convenios pactados anteriormente con el Gobierno de los Estados Unidos de América que VS pide sean atendidos por el actual Gobierno Provisional de la República Dominicana.
Cuando el Gobierno de que formo parte conozca por VS cuales son esos contratos buscará dentro de las facultades y medios a su alcance, las aclaraciones más satisfactorias posibles para el buen acuerdo que debe existir en las relaciones entre ambos Gobiernos y las que el Dominicano se empeña esmeradamente por conservar en los mejores términos.
Reitero a VE Encargado de Negocios, la seguridad de mi más alta y distinguida consideración.
Manuel A. Machado
Sr. Encargado de Negocios de los Estados Unidos de América
Santo Domingo.
Nota: Esta comunicación, del Ministro de Relaciones Exteriores Machado, responde a otra del Encargado de Negocios de los Estados Unidos que, luego de recibir la solicitud remitida al Cuerpo Diplomático acreditado para el reconocimiento del Gobierno Provisional, procura que éste reconozca, sin especificarlo, el Protocolo suscrito por los Estados Unidos con el Gobierno de Horacio Vásquez el 31 de enero de 1903. Lo mismo le fue exigido a Woss y Gil, quien a mediados de noviembre había designado los jueces para el Tribunal Arbitral, que a la fecha se encontraban deliberando en Washington. El Gobierno Provisional no fue reconocido por Estados Unidos hasta el 20 de enero de 1904, luego de aceptar el citado Protocolo, aunque siempre se ha dicho que los Estados Unidos ayudaron a Morales a llegar a la Presidencia. (CDMM)
Gobierno Provisional busca su reconocimiento por parte de los Estados Unidos.
Documento: AGN. Ministerio de Relaciones Exteriores. L-147-148 E-16, sobre la Misión de Juan Francisco Sánchez cerca del Gobierno de los Estados Unidos.
República Dominicana
Por cuanto el Gobierno Provisional de la República está convencido de estrechar cada día las cordiales relaciones que existen con la República de los Estados Unidos de América.
Y por cuanto la falta de vías rápidas de correspondencia entre ambos países debido a la interrupción de las Líneas Telegráficas retrasan las comunicaciones que se hace necesario mantener para la buena armonía y perfecto entendido que reclaman las relaciones diplomáticas.
Por tanto, en uso de las facultades de que estoy investido, oído el parecer del Consejo de Secretarios de Estado;
Vengo en nombrar a Juan Francisco Sánchez Ministro de Relaciones Exteriores, Ministro en Comisión y Enviado Especial cerca del Gobierno de los Estados Unidos de América con el alto Encargo de solicitar y obtener de dicho Gobierno el reconocimiento del Gobierno Provisional de la República Dominicana.
Dado en Santo Domingo, Capital de la República, a 8 de enero de mil novecientos cuatro.
Morales L.
Nota: Luego de que el Gobierno Provisional asumiera el Poder, el 25 de noviembre de 1903, el 2 de diciembre procedió a solicitar su reconocimiento por ante Cuerpo Consular de los países acreditados en la República Dominicana, sin recibir respuesta por parte de los Estados Unidos. El 8 de enero de 1904 volvió a solicitarlo, casi un mes y medio después de estar gobernando, siendo reconocido el 20 de enero, luego de que el Gobierno Provisional aceptara reconocer el Protocolo suscrito el 31 de enero de 1903, entre el gobierno de Horacio Vásquez y el de los Estados Unidos, relativo a la deuda pendiente del Estado dominicano con la empresa San Domingo Improvement & Co. (CDMM)
Gobierno Provisional busca reconocimiento ante Cuerpo Diplomático acreditado.
Documento: AGN. Ministerio de lo Interior y Policía. L-193-194 E-1 de 1903.
Circular No. 189
Santo Domingo, 2 de diciembre de 1903
Señor Ministro.
Tengo el honor de participar a VE que habiendo triunfado la Revolución iniciada en Puerto Plata el día 24 de octubre último, y reconocido por toda la República el Gobierno presidido por el General Carlos F. Morales ha quedado constituido de la siguiente forma:
General Carlos Reinoso, Ministro de lo Interior y Policía.
Ciudadano Miguel Emilio Alfau, Ministro de Relaciones Exteriores.
Ciudadano Enrique Jimenes, Ministro de Justicia e Instrucción Pública.
Ciudadano Enrique Pou, Ministro de Hacienda y Comercio.
General Eliseo Cabrera, Ministro de Guerra y Marina.
Ciudadano Eladio Victoria, Ministro de Fomento y Obras Públicas.
General Carlos Ginebra, Ministro de Correos y Telégrafos.
El deseo de estrechar cada día los lazos de cordial fraternidad que unen la República Dominicana con el Estado dignamente representado por VE me urge a solicitar a nombre de mi Gobierno, el reconocimiento de éste, como base sobre las cuáles deben descansar las relaciones que han existido y deben existir siempre entre el pueblo dominicano y la Nación que ha encargado a VE su representación en la República Dominicana.
Inspirados los hombres que se encuentran el frente de los destinos públicos en el propósito salvador de organizar sobre bases inquebrantables la prosperidad del país, levantando su nombre en el exterior por un mayor auge de su crédito y por la más firme cordialidad entre las naciones, no dudo que habrá de contribuir VE eficazmente a robustecer los vínculos de nuestra amistad entre mi Gobierno y la nación dignamente representada por VE rogándole de manera especial se sirva hacer conocer a su Gobierno la existencia del que ha surgido con el apoyo unánime del país, del movimiento libertador del 24 de octubre último.
Sírvase VE de aceptar la seguridad de mi más distinguida consideración.
Miguel Alfau
Señor ministro Plenipotenciario de Haití
Decano del Cuerpo Diplomático y Consular
Santo Domingo.
Nota: La presente solicitud fue extendida a todas las legaciones diplomáticas acreditadas en la República Dominicana, una semana después de haber asumido el gobierno.
Gobierno Provisional agradece reconocimiento de los Estados Unidos de América.
Documento: AGN. Ministerio de Relaciones Exteriores. Libro No. 54 de 1905. p. 301.
No. 9
Santo Domingo, 20 de enero de 1904
Sr. Encargado de Negocios.
Tengo el honor de contestar la muy atenta y satisfactoria nota de VS que se ha servido dirigirme en fecha 19 del corriente mes bajo el No. 436 para poner en conocimiento del Gobierno Provisional del General Morales que el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica por medio de su representante acreditado en esta República, reconoce que es Presidente Provisional el General Carlos F. Morales en vista de hallarse en posesión del Capitolio de la República, de los Archivos, del Gran Sello del Estado, de los arsenales y de los principales puestos de la República Dominicana, es de facto el Gobierno de la República.
El actual Gobierno presidido por Morales no puede menos que agradecer vivamente al de los Estados Unidos de América y a VS que tan dignamente lo representa en esta Capital el acto de reconocimiento que se le notifica y por el cual queda capacitado para realizar su propósito de afirmar y estrechar los lazos de amistad que lo unen con el la gran República Norteamericana.
Quiera VS Encargado de Negocios, aceptar, con este motivo las seguridades de mi distinguida consideración.
José R. F.
Señor Encargado de Negocios de los Estados Unidos de América. Ciudad.
Nota:El presidente Morales Languasco asumió el Poder el 25 de noviembre de 1903 pero, una mentira que se ha dicho y repetido muchas veces es, que éste fue «ayudado por los norteamericanos a tomar el Poder luego de algunas luchas en donde se iba evidenciando el favoritismo de Morales Languasco por los Estados Unidos». Pero, como prueba éste documento, el presidente Morales fue reconocido por los Estados Unidos el 19 de enero de 1904, casi dos meses después de estar gobernando.La pregunta es sencilla: ¿Ayudaron Los Estados Unidos a Morales a tomar el gobierno sin haberlo reconocido?(CDMM)
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